Hay partido. Solo en las ciudades, más de 216.000 gallegos aún no saben a quién votarán el domingo, toda una foto fija de esta campaña de baja intensidad en la que el PP ha jugado a no movilizar y la izquierda a duras penas ha logrado trasladar su mensaje lastrada por el deterioro del Estado del bienestar. El escepticismo del ciudadano hacia la clase política va camino de alcanzar cotas históricas. Un dato del que, probablemente, nadie extraerá conclusión alguna.
Un trabajo frenético a la búsqueda de votos
¿Es posible hacerse con el voto de un ciudadano en unos minutos? La respuesta es afirmativa, a tenor de las escenas que desde hace días salpican la geografía galaica. Los tres partidos han activado una frenética campaña de trabajo puerta a puerta para conquistar un puñado de votos. Pequeños tesoros en este escenario. El bastón de mando de decenas de alcaldías depende de un hilo.
El liderazgo de los Vázquez, en juego
La teoría se cumple, una vez más. El PP cuenta en sus filas con los votantes más fieles, mientras que PSOE y BNG habrán de hacer un esfuerzo extra de aquí al domingo para convencer a los suyos de que les den su apoyo en las urnas. Los Vázquez, Pachi y Guillerme, se juegan mucho en esta batalla. Su liderazgo puede verse resentido si no logran defender la hegemonía urbana que la izquierda ha consolidado en el último decenio en Galicia.