Los partidos se lanzan a captar a los 216.000 indecisos para hacerse con el control urbano

Domingos Sampedro
domingos sampedro REDACCIÓN / LA VOZ

ELECCIONES GALLEGAS 2009

La izquierda agita el miedo a la derecha para intenta movilizar a su electorado

17 may 2011 . Actualizado a las 23:01 h.

La llave de las principales alcaldías gallegas está en manos de los indecisos. Esta es al menos la lectura que hacen en los cuarteles generales de los tres grandes partidos, PP, PSOE y BNG, que ayer iniciaron la recta final de la campaña desplegando un mensaje mucho más incisivo para ganarle el pulso a la desmovilización y arrastrar a los suyos a la cita con las urnas. Solo en el mapa de las ocho ciudades gallegas hay un total de 215.926 electores, según Sondaxe, que todavía no han decidido el sentido de su voto, un problema que sufren sobre todo los partidos de la izquierda.

Ya lo decía este fin de semana el ministro José Blanco, coordinador de la campaña del PSOE. El electorado que le dio su apoyo en las municipales del 2007 y que revalidó su confianza en Zapatero en las generales del 2008 se muestra ahora «perezoso» para volver a volcarse con un partido que, desde mayo del 2010, se ha resignado a gobernar con la tijera de los recortes sociales y sin lograr rebajar las cifras más altas de paro de los últimos tres lustros.

En un contexto como este, con una campaña de perfil bajo marcada por la indecisión y el abstencionismo, el PP tiene más facilidad para movilizar a los suyos. No en vano, el grado de indecisión en sus filas apenas llega al 11% en las ocho ciudades, mientras que, en el PSOE, supera con creces la barrera del 31% en ciudades como A Coruña, Ferrol y Vilagarcía, a la vez que remonta por encima del 25% en Pontevedra, Ourense y Lugo.

Desmovilización en el BNG

Algo parecido le ocurre al BNG. Solo en A Coruña tiene unos 5.000 de los 24.415 votantes que lo apoyaron en el 2007 que todavía no han decidido si volverán a apoyar a los nacionalistas, a los que hay que sumar otros 2.836 en Ourense y 4.136 en Vigo.

Para contrarrestar esta apatía, los partidos, especialmente la izquierda, se está volcando pateando las aldeas, llevando la campaña a los mercadillos o produciendo vídeos que invitan a reaccionar contra la derecha.

«Barricada» contra el PP

El discurso de los líderes políticos va en sintonía con lo anterior. Si el portavoz nacional del Bloque, Guillerme Vázquez, lleva días invitando al electorado nacionalista a levantar un «dique» contra el «tsunami» de la derecha del PP, el socialista Pachi Vázquez se sumó hace un par de jornadas a este esquema, apelando a construir «barricadas» contra la «dereita conservadora» a la que no le dolería la mano, dice, a la hora de aplicar recortes para desmontar buena parte del Estado del bienestar.

El discurso de los candidatos en las ciudades también se tiñe de este tipo de mensajes. El propio alcalde de A Coruña y candidato a la reelección, Javier Losada, dio ayer la voz de alarma pidiendo a los coruñeses «que no se confíen» con las encuestas que apuntan hacia una repetición del bipartito coruñés.

La consigna se trasladó a todos los campos de batalla socialista, consciente de que sus candidatos se la van a jugar con su capacidad para retener el nivel de voto del 2007. El alcalde de Noia, el socialista García Guerrero, lanzaba ayer mismo una campaña en Facebook con el lema «Activádevos» en el que hacía una lacónica apelación al electorado progresista para evitar la debacle.

Ante ello, el PP replica con su mejor armamento: Zapatero, de quien Feijoo no se cansa de repetir que está presente en cada una de las papeletas del PSOE que se emitan el domingo. El llamamiento de los populares al voto empieza a ser también más incisivo en la recta final, de ahí que el líder del PPdeG pregonara desde Narón que su formación no renuncia a ningún voto que puedan darle los electores de la izquierda, remarcando que su vocación es gobernar para todos. Algo así preconizó ya en A Coruña al declararse herederos del vazquismo.