Rajoy y el tiempo perdido

GALICIA

24 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Veremos qué hace Rajoy. En estos cien días y en los siguientes. Existe una deuda tan monumental con Galicia que tendrá que hilar muy fino. Veremos cómo reacciona Feijoo, y su firmeza... La etapa iniciada ahora debe llevar las cosas al estado en el que nunca estuvieron: un Gobierno más comprometido con Galicia, cumplidor, que eche por tierra las anticonvergencias (difícil olvidar que el AVE a Sevilla se estrenó en 1992). Debe Rajoy, independientemente de los ajustes y sacrificios anunciados, o medio anunciados, buscar el equilibrio, acabar, o ayudar a acabar, con la Galicia del se vende, se alquila y se traspasa. No se trata de que el presidente sea o no gallego, que lo es; no se trata de que desde los 25 años, y tiene 56, esté prometiendo trabajar por el futuro de este país. No se trata de justicia poética. Se trata de justicia. Con la banca gallega, sin la que Galicia sufriría heridas mortales, sin la que Galicia correría el peligro de perder incluso su propia identidad. Con el naval gallego, con las infraestructuras, con los aeropuertos y los puertos gallegos, con la agricultura y con la pesca, con la industria conservera y la de la automoción gallega... Rajoy tiene que poner los medios para enterrar la sensación de derribo de Galicia. Por encima de Merkel y de lo que se le ponga por delante. Se empeñó en llegar a la Moncloa, y lo logró. Esperamos, para Galicia, idéntico empeño. Y sin perder más tiempo. Galicia ya no lo tiene.