«Me gustaría dar clases en la universidad»

*+ j. casanova REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

24 dic 2011 . Actualizado a las 01:56 h.

-Pues no, no caigo. Por el nombre... no.

-Es una alumna con parálisis cerebral. Lleva varios años en la facultad.

El responsable de la cafetería de Ciencias de la Educación en la Universidade da Coruña se lo piensa un poco, más por cortesía que por otra cosa e insiste en la negativa. No le suena de nada. No le ha llamado la atención en todos estos años, pese a que Sandra pasa con frecuencia por allí. Integración.

Sandra acude a clase asistida por su hermana Ana, que la ayuda a tomar apuntes y a llegar adonde ella no puede. A coger un vaso, por ejemplo. Es como una sombra, siempre al tanto, siempre a distancia. A la necesaria. Por los pasillos, la gente anda atareada. Mucho netbook y menos libros. Algunos la saludan, otros le gastan alguna broma. No levanta ninguna mirada de más.

Experiencia enriquecedora

«Yo creo que para todos está siendo una experiencia muy enriquecedora. Sobre todo, porque te quitas los prejuicios rápidamente», dice Thais, una compañera de estudios. Se organiza un poco de charloteo en el aula antes de que empiece la clase. Hablamos de lo cohibidos que estaban todos el primer día y de cómo Sandra fue relajando el ambiente con su espontaneidad, su valentía a la hora de preguntar, de participar, su sentido del humor y su responsabilidad, que la ha llevado a ser la delegada de clase. Y, por supuesto, sus buenas notas, que son motivo de envidia para buena parte del curso. Sandra ha acumulado en su expediente tantas matrículas de honor que ni se acuerda de memoria de cuántas son. «Tendría que revisarlo», dice.

Entre los profesores, la experiencia de Sandra genera entusiasmo. Curiosidad intelectual, tesón, responsabilidad, espíritu de superación... Como un grupo de periodistas deportivos intentando loar a Messi, a los docentes se les acaban los adjetivos para definir a Sandra. Los que no pueden acudir, me envían correos electrónicos que dan fe de la huella que deja esta estudiante. Bajo sus argumentos palpita con fuerza el deseo más profundo de cualquier profesor: el interés por el conocimiento. Y a Sandra le sobra de eso.

«Si se lo propone, llegará», opina una profesora haciendo de portavoz de un coro unánime.

-¿Te ves delante de los alumnos, dando clase?

-Por supuesto que sí. Me gustaría alcanzar un puesto en la universidad. Creo que yo puedo aportar un punto de vista diferente porque, aunque la integración es cada vez más posible, todavía queda mucho por hacer y yo podría dar la perspectiva desde dentro; luchar para que cada vez sea más una realidad que una utopía. Así que probablemente Sandra será la primera profesora universitaria gallega afectada por parálisis cerebral y con una discapacidad, qué ironía, del 77 %. Un orgullo para todos, pero especialmente para ella.