Lanza su candidatura a la Xunta con nuevas gafas y coloración del pelo
04 dic 2011 . Actualizado a las 12:33 h.En vísperas de la campaña de las elecciones generales, el líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, se destapó con un apreciable cambio de imagen -consistente en una ligera coloración de las canas y la sustitución de gafas- que desencadenó todo tipo de comentarios en los mentideros del pazo de O Hórreo y fue interpretado en las filas de su grupo político como la constatación de que el de O Carballiño estaba preparando el lanzamiento de su candidatura a la presidencia de la Xunta.
Superada la cita del 20-N, el cambio de look cobró todo su protagonismo, a la par que el propio Vázquez se encargaba de confirmar su disposición a revalidar su liderazgo en el PSdeG en el próximo congreso gallego, que se celebraría en la segunda mitad del mes de febrero, y a erigirse en el referente electoral para las autonómicas.
Y en esta tarea es donde el estilismo y la proyección de la imagen política tienen reservado un papel importante. Decía el filósofo francés Roland Barthes que la imagen plasmada en una foto siempre contiene mitos dirigidos a informar, a representar o a sorprender a la sociedad. Pues bien, detrás de la nueva imagen de Pachi Vázquez también hay mitos, como el que desprenden sus gafas redondeadas, del estilo de las que usaba Castelao y muchos de sus contemporáneos en los años treinta.
Si la coloración del cabello tiene el propósito de rejuvenecer y modernizar la imagen del candidato, las lentes elegidas, que sustituyeron a otras de cristales rectangulares y con montura superior en pasta, tendrían el propósito de darle al líder del PSdeG un aire más intelectual.
En el fondo, tampoco inventa nada el dirigente socialista. Touriño se afeitó en su día el bigote para competir por la Xunta y otro secretario general del PSdeG, el ourensano Antonio Rodríguez, llegó a perder un congreso frente a Sánchez Presedo mientras se cortaba el pelo. Habrá que ver ahora si Pachi está más cerca de Touriño, que sí conquistó la Xunta, o de su paisano Rodríguez, que descubrió que un retoque del cabello puede llegar a ser muy inoportuno.