El BNG se asoma al precipicio

Domingos Sampedro
domingos sampedro SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El riesgo de fractura del nacionalismo es más latente que nunca y solo lo podría frenar un pacto entre Beiras y Rodríguez similar al del 2009

04 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

O es unidad o es ruptura. O bien se abre camino una asamblea de consenso o bien se impone otra para ir al choque. En menos de dos semanas, el BNG tendrá la oportunidad de empezar a escribir su futuro en un consello nacional decisivo, convocado para aprobar un documento político -su hoja de ruta organizativa y programática para los próximos años- en torno al cual existen diferencias de fondo entre las tres principales corrientes internas. El frente nacionalista se encuentra asomado al precipicio, con el riesgo de escisión más latente que nunca, y solo un entendimiento entre los dos grandes referentes fundacionales, Xosé Manuel Beiras y Francisco Rodríguez, podría en estos momentos sacarlo del atolladero.

Ya es casualidad que el consello nacional del 17 de diciembre coincida con el homenaje que le preparan a Beiras en Santiago un grupo de personalidades, entre las que figuran Lidia Senra, Margarita Ledo, Vítor Freixanes o Justo Beramendi, lo que podría darle una coartada para no acudir a la reunión. En cambio, si el líder del Encontro Irmandiño concilia las dos citas no faltará quien lo interprete como un signo en clave de cohesión interna, como lo sería el que Francisco Rodríguez, como especulan en algunos ámbitos nacionalistas, reserve asiento en el homenaje al veterano dirigente que condujo al BNG a sus mejores resultados electorales entre 1997 y el 2000.

Pero ahora mismo este escenario de concordia parece improbable. La UPG, el partido que dirige Rodríguez, controla la mayor parte del poder institucional del Bloque -uno de los dos diputados en el Congreso, ocho de doce en O Hórreo y la única alcaldía urbana (Pontevedra)- y no muestra disposición para «desarmarse» y desprenderse de los «medios materiais e humanos» acumulados durante años, condición que invocan los beiristas para seguir haciendo el camino juntos. En el comité central de la UPG empieza a darse la escisión por descontada, y la tesis de «a casa é miña e a porta é túa» se impone como un lema frente a los descontentos, de la misma forma que entre los irmandiños y en la corriente Máis Galiza, que lidera Carlos Aymerich, se suceden los abandonos por hastío.

Aun así, no puede descartarse que, de aquí a enero, Beiras, referente social del Bloque durante dos décadas, y Rodríguez, que cumplía la misma función puertas adentro, puedan ponerse de acuerdo para enderezar el rumbo. Existen precedentes. Dos semanas después de que el Bloque fuera desalojado de la Xunta, cuando los irmandiños hablaron por primera vez de escisión, un abrazo entre Beiras y Rodríguez ahuyentó los fantasmas.

Quizás ahora la discordia haya ido mucho más lejos, pero si algo tienen los pais del BNG es capacidad para que los demás los secunden de inmediato.