El presunto maltratador del niño de Baiona prestó servicio en la Ertzaintza

vigo / la voz

GALICIA

El juzgado decretó el pasado jueves el ingreso en prisión provisional del sospechoso a la espera de juicio por un presunto delito de violencia en el ámbito familiar.

30 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El presunto maltratador del niño de siete años de Baiona, hijo de su pareja, prestó servicio en la Ertzaintza, aunque hace unos años fue dado de baja por causas que no han trascendido. El imputado por violencia en el ámbito familiar, de 45 años, ingresó en el cuerpo del País Vasco en la promoción número 12, según fuentes consultadas. Su nombramiento como funcionario policial data de 1995, pero no consta la fecha de su baja.

Los agentes vascos tienen como último domicilio del implicado una localidad de Portugal aunque, en los últimos años, este se movía por el área de Vigo y desde hace un tiempo reside en Sabarís, en Baiona.

Precisamente un vecino grabó durante 40 minutos una escena de supuestos malos tratos en la piscina de la casa familiar de Baiona donde residía el hombre con sus dos niños pequeños y su actual pareja, cuyo hijo era objeto de castigos para atemperar su personalidad inquieta.

El juzgado decretó el pasado jueves el ingreso en prisión provisional del sospechoso a la espera de juicio por un presunto delito de violencia en el ámbito familiar. El asunto ha levantado el interés de diversas televisiones nacionales que quieren conocer más detalles del caso.

Corrección

Los presuntos malos tratos se destaparon cuando un vecino, que prefiere guardar el anonimato, grabó una película en la que el tutor, acompañado de la madre, agarraba al menor, lo izaba a una altura aproximada de tres metros y lo lanzaba a la piscina de poco fondo, maniobra que repitió 15 veces. Tanto el tutor como su progenitora, supuestamente, le hundían la cabeza al niño en el agua de la piscina repetidas veces con la idea de que aprendiese a no cogerles los juguetes a los otros niños de la casa, hijos del acusado.

La madre, que ha perdido la custodia, prestó una larga declaración, tras ver las imágenes de la película, una cinta de cuarenta minutos, en la que alegó que su pareja solo pretendía inculcar buenos modales al menor y corregirle sus defectos de comportamiento. Según sus familiares, el pequeño mentía, engañaba y robaba los juguetes de otros niños.