El pequeño Javier sueña con lograr un trabajo para su papá

Laura Míguez Rúa
L. Míguez O PORRIÑO / LA VOZ

GALICIA

Un porriñés de 12 años logra una audiencia con el alcalde tras ganar un concurso en el que pedía empleo para su progenitor

14 jun 2011 . Actualizado a las 13:52 h.

Tiene doce años, la sonrisa de su madre y la mirada del padre. Pero ninguno de los dos sabe de dónde sacó su ingenio con las letras, ese que lo llevó a pedirle al alcalde de O Porriño en una carta un trabajo para la familia y que lo ha hecho ganador del concurso. El reconocimiento consiste en pasar un día al mando del municipio, aunque lo que busca el pequeño Javier Ramírez va más allá. En plena crisis económica, sueña con un empleo para su padre, calderero de profesión y que lleva casi año y medio en el paro. «A empresa pechou e marchamos todos, intentámoslle explicar ao rapaz pero é difícil. O día que gañou insistiume para que chamara ao alcalde porque dicía que xa estaba solucionado, que xa tiña traballo», recuerda Jesús Manuel Ramírez, cansado de cursillos y orgulloso de su chaval.

La realidad es más complicada y, pese a haber salido en todas las televisiones y medios, en realidad aún esperan por la entrevista con la que sueñan, con alguien de recursos humanos de una empresa. «Nunca imaxinamos que a situación lle calara tanto ao rapaz, estaba moi triste polo seu pai e temos medo de que agora lle desfagan a ilusión despois de tanta festa», añade preocupada Sara Romero, que con su media jornada laboral se encarga de hacer frente a los gastos de la vivienda familiar, en la que viven con sus dos pequeños. Pese a su arte con el bolígrafo, en realidad a Javier lo que más le tira es el deporte. Iker Casillas y el Madrid son sus ídolos, según confiesa empapado por la timidez de la preadolescencia. «¿En el cole? Bien, bueno, se atraviesan un poco las mates...», apunta entre risas, casi acostumbrado ya a los focos y las cámaras después de una semana de platós.

«Esperamos que a cousa acougue porque o rapaz non pode perder máis clase. Hoxe xa non foi por ir a un programa e o outro día foron buscalo á excursión que tiña cos compañeiros na Guarda», añaden sus progenitores, con los restos del maquillaje y el cansancio por el viaje a Madrid todavía en el rostro. Pese a la situación complicada que atraviesan, son conscientes de que la petición de su niño no tiene por qué llevar un milagro agarrado de las letras.

Con 43 años, un oficio vinculado al mundo del metal y la crisis pisando los talones, todos son conscientes de que será difícil. Las ganas que le pone Jesús Manuel a los cursillos solo es comparable con las de su hijo, que no pierde la esperanza en que hoy, día de recepción con el alcalde en el consistorio con los demás participantes del concurso, la jornada acabe con un nombre menos en la lista de los parados en Galicia, el de su papá.

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