El hijo declaró en el juicio que su padre nunca maltrató a su madre
17 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La declaración del hijo lo libró de una condena mucho mayor, pues este vecino de Santiago fue juzgado por maltratar a su esposa durante años, con golpes y vejaciones, y salió absuelto de todo menos de un episodio en concreto, el ocurrido el 8 de julio del 2008, cuando el procesado le dio un bofetón a su esposa en un oído, dejándola sorda. Por ello fue condenado a dos años de prisión, que no cumplirá al carecer de antecedentes penales.
El imputado ocupó el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de A Coruña la semana pasada. Se enfrentaba a una petición de condena de 12 años de cárcel como supuesto autor de un delito de malos tratos habituales, otro en el ámbito familiar y uno de lesiones. Escuchadas las partes y los testigos, el tribunal entendió que no había pruebas suficientes más que para castigarlo por las lesiones. El testimonio del hijo de la pareja, de 17 años, así como de los vecinos del edificio en el que residían, echó por tierra las tesis de las acusaciones.
Según la sentencia, el procesado contrajo matrimonio en 1990. «Desde el principio, la convivencia fue difícil por la conjunción de diversos factores. Principalmente, porque el acusado era alcohólico crónico y sufría un trastorno delirante de tipo celotípico». Por si fuera poco, su esposa «presenta un trastorno esquizofrénico de la personalidad». El tribunal reconoce que a lo largo del matrimonio se produjeron innumerables discusiones por el alcoholismo del hombre o por el control económico del hogar, pero afirma que no hay constancia alguna de que el procesado agrediese a su mujer o la tratase de modo vejatorio.
Lo único que sí se pudo probar fue un episodio por celos en el que el ahora condenado terminó golpeando a su esposa. Sobre la medianoche del 8 de julio del 2008, el hombre se encontraba en el domicilio familiar cuando su mujer le preguntó si mantenía otra relación. La víctima quiso coger las facturas telefónicas para comprobar las llamadas realizadas por su marido, pero este la golpeó en la nariz y luego le dio un bofetón en el pabellón auditivo. Como consecuencia de la agresión, a la mujer le quedó como secuela irreversible una sordera. A los pocos días de que se produjese este incidente, el hombre presentó una demanda de divorcio en los juzgados y logró la guardia y custodia del hijo.