La colonia gallega en Madrid es históricamente una de las más influyentes y sin duda la mejor organizada en una región en la que casi la mitad de la población no es natural de la comunidad en la que reside. En Madrid existen actualmente al menos 17 centros gallegos reconocidos oficialmente y otros muchos que se financian de forma totalmente privada. Pero los gallegos no son ni mucho menos el colectivo más numeroso entre los que proceden de otras partes de España. Si la cifra de nacidos en Galicia censados en Madrid es de 77.471, el número de castellanoleoneses asciende a 421.552; el de castellanomanchegos a 405.276; el de andaluces a 265.978 y el de extremeños a 219.726. Los gallegos son los quintos. Por provincias, la colonia más numerosa es la de A Coruña, con 25.246 censados, seguida de Pontevedra (18.880), Lugo (17.415) y Ourense (15.930).
La presencia y la influencia de los gallegos en Madrid está documentada históricamente. El Centro Gallego, el primero que se instaló en la capital y que permanece en activo, fue fundado en el año 1892. Pero es a principios de los años sesenta cuando se produce una llegada masiva de gallegos a Madrid.
La presencia más numerosa se sitúa en la zona noroeste, la vía natural de entrada a Madrid desde Galicia por la nacional VI. Localidades como Villalba, Pozuelo o Majadahonda cuentan con una nutrida colonia gallega. Los otros grandes focos, además de la capital, se encuentra en el norte, en pueblos como Alcobendas, en donde está ubicada la Xuntanza de Galegos, y en el sur en localidades como Móstoles y Fuenlabrada, que cuentan con sus propios centros.