No le gusta hablar de los políticos y sus decisiones. Tras haber convivido en el puesto con dirigentes de todos los colores, ha llegado a la conclusión de que los diseños políticos fracasan en la planificación aérea y en la apertura de rutas. «Es el mercado el que manda y el potencial de las zonas donde están ubicados los aeropuertos», dice.
-En 1990, el aeropuerto de Oporto apenas superaba el millón de pasajeros y veinte años más tarde quintuplica esa cifra. ¿Cuál es la fórmula para lograr ese salto?
-No hay fórmula mágica alguna, solo trabajar todos los días para que el aeropuerto preste un servicio mejor, para que cada vez más compañías aéreas quieran volar a Oporto y mostrarles que tenemos un mercado en el noroeste de la península Ibérica que tiene potencial y opciones interesantes para visitar.
-¿Habría crecido tanto sin las compañías de bajo coste, que ya aportan más de la mitad de los usuarios de su aeropuerto?
-Como en todos los aeropuertos de Europa, el incremento de tráficos está muy relacionado con la aparición de las compañías de bajo coste. Eso sí, tenemos la ventaja de que somos un aeropuerto muy eficiente, conseguimos procesar muy rápidamente los tráficos de esas aerolíneas y eso es fundamental para su modelo de negocio y para el éxito de su implantación. Pero a pesar de esa eficiencia, si la eurorregión no fuese atractiva esas compañías no se habrían implantado.
-¿Pero es ahora rehén de las low cost? ¿Les es difícil retenerlas, como le pasa a Galicia?
-Hasta ahora no. Todas las que se instalaron en Oporto no han dejado de crecer. Sabemos que no va a ser siempre así, que llegará el día en que alguna reduzca vuelos o deje de operar, pero estamos preparados.
-¿Es justo que se subvencione a una compañía aérea y que ese precio no deje de crecer?
-En los negocios no hay justicias ni injusticias. Hay ofertas y beneficios. En ANA [empresa pública que explota los aeropuertos lusos] no ofrecemos subvenciones sino que damos incentivos a todas las compañías por igual. Les resulta atractiva esa política y nosotros además ganamos dinero. Lo que sea huir de la lógica del mercado no tendrá un buen resultado.