Hasta la muerte baja de precio con la crisis

María Hermida
María Hermida RIBEIRA/LA VOZ.

GALICIA

Promotores como Juan de Adelino, de Ribeira, hacen tentadoras ofertas para intentar vender sepulturas en estos tiempos económicos tan complicados

28 ago 2010 . Actualizado a las 10:40 h.

Para vender nichos hay que tener algo especial. Al menos es lo que se deduce al hablar con profesionales del ramo que, sin cruzar la frontera del humor negro, le buscan un punto gracioso a todo lo que conlleva la muerte. Sirva una frase de un promotor como ejemplo: «Entregamos os panteóns rematados, con mármore e todo... Bueno, con todo non, o morto hai que traelo da casa». Lo cierto es que en Galicia no faltan empresas que, buscando un negocio que se concibe como bastante seguro, se dedican a la venta de sepulturas. Algunas de ellas plantan cara, con variopintas ofertas, a esta crisis que llegó para quedarse.

Juan, de la empresa Juan de Adelino S.??L., con sede en el municipio de Ribeira, lleva años vendiendo panteones. Como ahora los tiempos están críticos, lanzó una oferta para a ver si así se deshace de los casi 400 nichos que le quedan en el cementerio Buen Pastor. Por 5.000 euros se compran cuatro.

El tirón del estío

Dice que hay que aprovechar el verano porque algunos turistas ven «o amañadiño que está o lugar» y se interesan por los panteones cual chalés en las afueras: «Un home madrileño pasou por aquí, preguntoume se lle vendíamos a calquera, sen importar de onde fose, díxenlle que si e mercou. E vascos hai varios que teñen nichos aquí». Cuenta Juan esta anécdota en el mismo cementerio, mientras recuerda cómo se metió a vendedor de sepulturas. Dice que, en los noventa, llegó a un acuerdo con la Iglesia: él cedía una finca y tenía derecho a construir un camposanto, que es algo así como privado y eclesiástico a la vez. Como ahora los tiempos están achuchados, su empresa se promociona con un folleto digno de lectura: «Prevenir es vivir tranquilo, pues en este mundo nada es eterno».

Y eso no es lo mejor. Lo más destacable son las facilidades que le da al comprador: posibilidad de financiación hasta diez años sin tener que ir a pedir nada al banco y con una entrada de solo 49 euros. Pese a ello, dice que «a venta vai lenta, han quedar algúns para que os vendan os netos».

Algo mejor ven la cosa desde TCI Andrade, donde su responsable señala: «A morte non entra en crise». Sin embargo, por si las moscas, él puso varios letreros a todo trapo anunciando que vende nichos en Santa Cruz de Mondoi, cerca de la ciudad de A Coruña. Señal de que despachar nichos ahora mismo no es jauja. Desde Lalín, otro constructor, Manuel Albarellos, habla en pasado. «Eu puiden gañar moitos cartos, porque antes os panteóns se vendían de marabilla, pero eu os tiña a bo prezo. Agora xa non é tan fácil». Se ve que la muerte, como en la película americana, sigue teniendo precio. Pero con la crisis, este bajó un poco.