La concesionaria Audasa reabrió ayer el carril de la entrada de la AP-9 en Vigo que permaneció cortado 55 horas, desde la tarde del pasado jueves hasta la madrugada dominical. La sustitución de los anclajes y la retirada de los pilotes metálicos del paso elevado dañado en el kilómetro 1,5, en el barrio de Teis, finalizó a las 3.15 horas, tal y como habían previsto los responsables de la obra.
La apertura de los cuatro carriles evitó el colapso del puente de Rande en una fecha en la que estaba prevista gran afluencia de vehículos a Vigo. Por una parte, la Guardia Civil de Tráfico contaba con la operación retorno de los veraneantes de julio que se incorporan el lunes a sus puestos de trabajo. Además, el mismo día la ciudad fue escenario de la procesión del Cristo de la Victoria, que congrega cada primer domingo de agosto a 200.000 fieles. A ello se sumaba el regreso de los bañistas de las distintas playas de la ría, sobre todo las de O Morrazo.
En todo caso, la mayoría de los conductores sabían que podían tomar la variante Rande-Puxeiros para eludir el corte por el puente dañado y entrar en Vigo por la circunvalación VG-20. A las 20.30 horas de ayer, el tráfico en la autopista, en la salida de Isaac Peral, era fluido.
La empresa de mantenimiento de la autopista inicia ahora una segunda fase que consiste en efectuar un estudio de detalle de la estructura del puente para averiguar las causas del desprendimiento y rotura del soporte metálico. Los responsables de la concesionaria aseguran que la pasarela peatonal había pasado todas las inspecciones anteriores y que la avería ocurrió de forma sorpresiva.
El puente fue precintado para evitar el paso de peatones, pero algunos vecinos se saltaron la clausura y lo cruzaron. El pasado sábado una vecina pasó de un lado a otro. Y es que es uno de los escasos lugares que une ambas márgenes de Teis.
La rotura del puente se produjo a las 17 horas del pasado jueves, según relata una testigo, aunque se tuvo noticia oficial cuando, al parecer, un coche se quedó atascado entre las dos placas desniveladas del pavimento. Por seguridad, la Guardia Civil de Tráfico ordenó cerrar los cuatro carriles de la AP-9, lo que provocó un atasco en el resto de los accesos a Vigo, con colas kilométricas que se prolongaron durante tres horas.