A algunos les cuesta alejarse de la vida familiar en prisión

La Voz

FERROL CIUDAD

04 jun 2010 . Actualizado a las 19:58 h.

La música, la experimentación y el contacto con el exterior son tres de los pilares del proyecto educativo del centro penitenciario de Teixeiro.

La vida de los niños no se ciñe, exclusivamente, al módulo de sus madres y a la escuela. Aquellos cuyo padre está también preso en Teixeiro pasan un día a la semana con él. «Además de mantener el vínculo del niño con su progenitor, sirve para que este no se desmarque de la educación del pequeño», subraya Luis López, uno de los docentes del centro.

Además, los fines de semana, los niños mantienen contacto con sus otros familiares más cercanos. Sus abuelos o tíos los van a recoger al centro penitenciario para pasar con ellos el sábado y el domingo. Los que no tienen parientes cercanos que se hagan cargo durante esos días son atendidos por la oenegé Horizontes Abiertos.

«Algunos voluntarios se encargan de los niños. Cada familia se lleva a un niño el fin de semana para su casas y allí hacen una vida normal. Van al parque, a la playa, de paseo... El domingo regresan al centro con sus madres. Al principio, les cuesta salir, como a cualquier niño al que separas unos días de sus padres, pero luego les encanta», subraya Laura Rodríguez, responsable de Horizontes Abiertos en A Coruña.

Además, los rectores del centro de Teixeiro también organizan, de forma periódica, salidas. En Navidades, los niños van a ver a los Reyes Magos y a tomar un buen chocolate con churros; en primavera se acercan al campo para tener contacto con los animales y las flores; en verano, la playa es un buen destino; y en otoño disfrutan del magosto. Son algunos de los numerosos desplazamientos que realizan y que les sirven a los docentes para comprobar el grado de socialización de los pequeños.

«Hay gente que piensa que el hecho de estar más tiempo con sus madres y con el resto de los niños podría motivar que al salir del centro mostrasen un bajo grado de socialización. Al contrario. Suelen ser niños que se relacionan muy bien con el exterior. Puede tener una explicación: mientras en una escuela convencional el pequeño permanece todo el curso con los mismos compañeros, aquí entran y salen. Como las penas de las madres varían, los niños cambian mucho más de amigos», sostiene el educador.

Estos desplazamientos no suponen el único contacto de los niños con el mundo exterior. Cada semana reciben visitas de oenegés como Nosotras Intramuros o Preescolar na Casa. Pilar Mingote, presidenta de la primera de estas asociaciones, explica la importancia de este tipo de acciones. «Partiendo del hecho de que consideramos que el centro penitenciario de Teixeiro, que es de máximo riesgo, no es el lugar idóneo para que estén estos niños, procuramos ayudar a su socialización. La labor que realizan los docentes y la actual dirección es muy buena, al igual que las instalaciones que tienen, pero insisto en que, por muchos motivos, Teixeiro no es el lugar idóneo para los niños».

Desde Preescolar na Casa, por su parte, donan multitud de juguetes. «Lo que es para el funcionamiento de la escuela no echamos mano de las donaciones, pero sí que las cogemos para regalarles a los niños. Así, cuando llega el cumpleaños de cada uno de los pequeños siempre tiene muchos regalos. Podrían recibirlos también del exterior, pero para introducirlos tienen que pasar numerosos controles, por lo que es mejor los que mandan desde Preescolar na Casa», apunta Carla García, subdirectora de tratamiento del centro.

La música y la experimentación son los otros dos aspectos sobre los que los docentes hacen énfasis. «En todas las aulas tenemos algún instrumento: flautas, teclados, guitarras... Y no solo están de adorno, sino que los niños los manipulan. Al igual que sucede cuando recibimos visitas de la escuela de música de Ferrol o del conservatorio de A Coruña. El objetivo, como en toda la educación, es que el niño experimente y que aprenda sintiéndose como en casa», reflexiona el educador antes de llegar a una conclusión. «Nuestro trabajo está hecho cuando escuchas a una madre decir: ?A veces, incluso nos olvidamos de que estamos en la cárcel?». Pese a todo, lo están.