«Agora esperto todos os sábados á hora do accidente»

La Voz

GALICIA

Hace dos meses, casi se matan. Aún siguen impresionados y creen que nunca lo olvidarán

09 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A Óscar, el viernes todavía le brotó un cristal del labio. Daniel muestra el antebrazo, donde siente que por una cicatriz rosada le va a salir otro. Llevan así dos meses, expulsando vidrio, desde que se estrellaron en O Rosal contra un portón. Iban cinco. Ellos dos, primos, de 19 y 20 años, y tres vecinas de A Guarda. Daniel y Óscar miran al suelo, como si estuvieran ante un juez, y aseguran que no saben qué pasó. De repente, el instante fatal y la oscuridad. Óscar, que iba detrás, recuerda estar en el suelo, pero nada más. Ni siquiera haber llamado a su madre, cosa que hizo. En dos meses, está claro, ninguno de los dos chavales se ha sobrepuesto aún a la impresión. Pudieron haber muerto. Dani lo sabe, aunque no ha vuelto por allí. Óscar, sí. Sus padres lo acompañaron.

Dani bastante tiene con asimilar lo que ni siquiera puede recordar: «Agora esperto todos os sábados as catro da mañá, á hora do accidente». Venían de un cumpleaños, todos habían consumido alcohol. Nunca había sido así, cuentan. Siempre había alguien con carné que no había bebido. Pero aquella noche...

De momento, ninguno de los dos ha vuelto a coger un volante. Intuyen que el tiempo y la experiencia irá atemperando la impresión del accidente. Irán cogiendo confianza. «Se houbera sido máis leve, tal vez se esquecería antes, pero...», dice Dani. «É que foi moi forte», completa su primo mirando al suelo.

A la rapaza que viajaba detrás en el medio la tuvieron que excarcelar. Tenía la cabeza bajo el volante. Los cinco pueden contarlo. Hubo huesos rotos, estancias en el hospital, magulladuras y cicatrices de aquella noche. Todos han recibido un enorme apoyo de sus familias, de su entorno. Pero saben que están viviendo una segunda oportunidad que no se suele conceder. «Xa quedamos en celebralo o ano que ven», dicen. Otro cumpleaños, pueden estar seguros.