Las horas más amargas de Vázquez en el PSdeG las vivió con el debate de las cajas de ahorros.
-¿Cómo pinta ahora este asunto?
-Estamos en la situación desde la que debería haberse empezado, que es, desde el respeto a las cajas, buscar un diálogo que, si es posible, derive en una caja única y un acuerdo equilibrado, lejos de que el PP se quede con el control de las entidades.
-Pero en su partido se movilizaron contra la fusión...
-Es normal, porque estábamos en un contexto en el que había una ley del Gobierno anti-Vigo y contra Caixanova. Y aquí se pasó de querer echar a Gayoso a pedirle que lidere este proceso.
-¿Cuál es su vaticinio?
-El final se va a definir por el coste de la fusión, de tal forma que, si cuesta más de 1.500 millones de euros, le veo dificultades, y por debajo de esa cifra es muy posible.
-¿En qué falló Feijoo en su primer año en la Xunta?
-Feijoo no ganó los comicios, se encontró con la victoria, y llegó a un país que no conocía y descubre que no es capaz de gestionarlo. Descubre que acabar con el caciquismo no es tan fácil, porque en Ourense le dieron una colleja, y que los parados tienen nombre y apellidos, y que la supresión de la gratuidad de los libros de texto afecta a los bolsillos. Se creyó un gran gestor, pero es un mal gestor.
-Ni cajas ni urbanismo, ¿tan caro está el consenso?
-Es que a Feijoo le falta generosidad, no puede pretender ganar todo porque los demás también tenemos nuestras líneas rojas. Un gran acuerdo no es sentarse en una mesa y ya está. Hay que dejarse pelos en la gatera.
-En el PP dicen estar «entusiasmados» con que usted lidere el PSdeG.
-Al Partido Popular lo que le hace falta es entusiasmarse con Feijoo, que de momento no lo están, eso es evidente.