Érase un hombre a un cargo pegado...

M. Cheda

GALICIA

Políticos gallegos que afirman conservar «la ilusión del primer día» llevan hasta 41 años en el mismo puesto institucional y proyectan seguir

18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Érase un hombre a un cargo pegado, érase un cargo superlativo (en el tiempo), érase una silla que nadie movía, érase un tic político por siempre larvado... Con apenas retocar aquellos versos de Quevedo basta para escribir el poema de esta vida que comparten un puñado de gallegos. Son los dinosaurios del mandar, del ejercer, los sempiternos representantes. En lo suyo, hoy no hay quien les tosa, quien lleve más que ellos.

En experiencia ocupando el mismo puesto nadie gana a Arsenio Fernández de Mesa (PP) entre los miembros del Congreso, a Luis Ángel Lago Lage (PSOE) en el Senado, al socialista Ismael Rego dentro del Parlamento autónomo, al popular José Luis Baltar asiendo un cetro provincial ni a su colega de partido Manuel García Montero como alcalde. Desde que asumieron sus actuales funciones, en el caso del primero han transcurrido ya 21 años; en el del segundo, 10; en el del tercero, 24; en el del cuarto, 20; y, finalmente, en el del quinto, 41. Y, a tenor de lo que cuentan, algunos no quieren ni oír hablar del retiro. Les queda aún, advierten, fuelle para rato. Ilusión, que dicen.

En el polo opuesto, sin que lo echaran las urnas ni su partido, el nacionalista Francisco Rodríguez optó en el 2008 por abandonar el que había sido su escaño de diputado desde 1996. «Todo o que era quen de dar na representación democrática institucional xa o dera. Ninguén debería estar máis de tres lexislaturas no mesmo posto», argumenta su decisión. Y apostilla: «Non me arrepinto para nada».