La Xunta se muestra favorable a intercambiar residuos con Sogama

La Voz

GALICIA

Al complejo de Nostián se le trastocaron los planes cuando hace dos años se rompió uno de sus cuatro biodigestores de materia orgánica. Los desperdicios fueron a parar a su depósito de rechazos, que casi desde entonces permanece inoperativo. No está lleno del todo, pero los responsables de la planta no quieren colmarlo para guardar un margen de seguridad. La solución a sus rechazos, que los gestores del complejo estiman en un 45% del total de los residuos, pero que la Xunta eleva, según datos de la propia empresa, al 70%, van a parar al depósito privado de Sobrado dos Monxes -antes los llevó al vertedero privado de Danigal en Cerceda-, previa separación y procesamiento en Nostián.

La solución a sus problemas pasa por hacer efectivo el convenio firmado hace tres años con la Xunta, pero que nunca se aplicó. El acuerdo preveía un intercambio de residuos entre las dos plantas: Nostián llevaría 106.000 toneladas anuales de combustible derivado de residuos (CDR) de alto valor energético para ser quemados en Cerceda, y Sogama aportaría compost a la planta coruñesa.

Nostián construyó la planta para preparar el CDR, pero aún no tiene ni el permiso urbanístico ni el ambiental. Sogama aún no hizo lo propio con la planta de procesamiento para recibir los desperdicios coruñeses. La anterior Xunta echó abajo el proyecto porque la ubicación prevista no era la más idónea. En cualquier caso, ambas sociedades están condenadas a entenderse. Y Medio Ambiente tiende la mano. «La idea del convenio era buena, aunque mal articulada. Ambas instalaciones son complementarias y nuestra voluntad es llegar a un acuerdo», explica, desde la Xunta, Justo de Benito Basanta.