A Coruña se colapsa en sus entradas

Ángel Varela

GALICIA

Alfonso Molina y el cruce del polígono de la Grela soportan un tráfico de alrededor de doscientos mil coches diarios.

22 mar 2010 . Actualizado a las 13:29 h.

Entrar en A Coruña se ha convertido en un ejercicio de táctica automovilística. Un error en el cálculo puede suponer media hora de retraso, aunque las opciones se reducen a sumarse a las colas diarias de coches pacientemente, porque, como explica el dicho, de donde no hay no se puede quitar. Alfonso Molina sería un ejemplo del acierto de esa muestra de sabiduría popular. Sus tres carriles por sentido de circulación -a los que hay que sumar aquellos que facilitan la incorporación a otras vías- no dan más de sí: alrededor de 160.000 coches en días laborables saturan la principal arteria de la ciudad.

Los 250.000 habitantes que tiene censados la ciudad y los otros tantos que cada día entran y salen con destino a municipios limítrofes como Cambre, Culleredo, Oleiros o Arteixo son una carga demográfica excesivamente grande para Alfonso Molina. La situación de punto final de A Coruña es otra de las causas de los constantes problemas de tráfico de la avenida, que debe absorber los vehículos procedentes de polígonos industriales como la Grela y Pocomaco, los procedentes de los campus universitarios de A Zapateira y Elviña, los de los barrios de nueva creación como Mesoiro, o la conexión con la autopista AP-9 que, además de los coches que se dirigen hacia el sur de Galicia, también recibe en su tramo final aquellos que han transitado por la autovía A-6, una de las grandes conexiones viarias de Galicia con el resto de España.

La apertura de la tercera ronda -en construcción- se presenta como una de las grandes esperanzas para descongestionar Alfonso Molina, ya que la nueva vía aliviaría el tráfico de diferentes partes de la ciudad. La infraestructura se presenta como imprescindible para desalojar vehículos de una avenida que en los últimos meses agravó su situación con la apertura de un centro comercial y la construcción de cientos de nuevas viviendas en sus márgenes.

La Grela, punto negro

La glorieta de Eduardo Diz en la entrada del polígono de la Grela es otro de los puntos negros de la ciudad de A Coruña. Los cerca de 40.000 vehículos diarios que la atraviesan la han convertido en un suplicio para los conductores. Esta rotonda en cuestión es la encargada de recibir a los coches que entran y salen del polígono industrial -en el que también está instalado el centro comercial más grande de la ciudad, con 62.000 metros cuadrados-, y aquellos que se dirigen hacia la comarca de Bergantiños por la autopista A Coruña-Carballo. La apertura en julio de una gigantesca tienda de Ikea en sus cercanías será la guinda al caos de tráfico que vive la zona. La tercera ronda sería su única tabla de salvación, pero el tramo que pasa por la Grela aún está en construcción.