«Andas por aí rompendo o lombo para que ao final non che quede nada no peto. Na casa, polo menos, comida non falta»

La Voz

GALICIA

07 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La distancia que une el pueblo de San Román, en Cervantes, con Santalla es corta. Unos diez kilómetros. Pero las curvas de la carretera trastocan la noción del tiempo. Es lo que alarga el viaje. A ese lugar en el que están censadas sesenta personas es al que regresó hace nueve meses Carlos López. Es escayolista. Nunca dejó de estar empadronado ahí porque su estancia en los lugares por los que estuvo trabajando fue superflua. Viajó por todo el norte de España, manchándose las manos de blanco para colocar una escayola aquí y otra allá.

«Eramos cerca de corenta persoas na empresa, pero comezaron a baixar os prezos e había moita xente para traballar e pouca obra. Acabei marchando e collendo o paro. Andas por aí rompendo o lombo para que ao final, entre pagar un aluguer e gastos, non che quede nada. Na casa, polo menos, comida e cama non faltan. E tes que regresar para aquí porque non podes andar por aí co que cobras no paro», comenta.

A sus 31 años ha vuelto a vivir con sus padres. Tienen una pequeña explotación ganadera con ocho cabezas de ganado. «As vacas son para eles como animais de compañía, téñenos para entreterse», comenta.

El viernes fue de cena. Iba con los compañeros de un curso de formación organizado por el concello y financiado por la Xunta. «Foi un curso de benestar animal, para poder facer transporte de animais», explica.

A la cena fueron varios que, como él, han tenido que regresar al pueblo después de haber trabajado fuera durante años. «Entre os que están hai algún que tamén traballaba na empresa», cuenta. Pero ahora prefiere no pensar. En principio, va a «de cea».