El coronel Ulla dejará el mando de la Guardia Civil de Tráfico en Galicia tras el año con menos muertes en accidente. Cree que costará mucho seguir bajando esa cifra
03 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Vive sus últimos días al frente de la Guardia Civil de Tráfico en Galicia. Su ascenso a coronel lo llevará en unas semanas a la capital de España para desempeñar nuevas misiones, no relacionadas con la seguridad vial. José Luis Ulla Rega (Arriondas, Asturias, 1952) dejará sus responsabilidades en la Agrupación de Tráfico tras ser parte activa en el descenso del número de muertos en las carreteras gallegas. Sus análisis de la siniestralidad, como la investigación que dirigió por encargo de la Fiscalía, y sus conclusiones sobre la accidentalidad («hay que llamar a las cosas por su nombre») han contribuido a una nueva visión de la realidad del tráfico en Galicia. Amante de los cálculos y de las frases directas, Ulla recuerda que «hemos ahorrado un año en vidas». Y lo explica: «En el año 2000 murieron 373 personas, es la suma de los que murieron en el 2008 y el 2009. Ese es el grado de mejora».
-Pero cuando hay muertes, uno nunca está satisfecho...
-No podemos estar satisfechos porque detrás de las cifras hay nombres y apellidos de personas que, en muchos casos, podían haberse salvado si escuchasen los consejos. O quizá nosotros deberíamos haber sido más directos en la corrección de sus comportamientos.
-¿Sigue siendo decisivo el factor humano en la carretera?
-Es determinante. Por poner una cifra estimada, se puede decir que el 10% de los accidentes pueden estar, aun debiéndose al factor humano, condicionados por una enfermedad u otra causa ajena. Pero el 90% de los accidentes graves se deben a una actitud negativa del conductor, porque no analizó el estado de la carretera o porque no iba en buenas condiciones físicas, debido al alcohol u otras sustancias, que actúan de forma negativa en el conductor y agravan el resultado del accidente, porque se corre más de la cuenta, no se usa el cinturón de seguridad, no se respetan las señales...
-Ha habido un descenso de la cifra de muertes cercano al 50%. ¿Seguirá bajando?
-Es probable que estemos llegando a cifras de resistencia, y a partir de ahora costará mucho trabajo bajar el número de víctimas. Pero todavía hay recorrido si se sigue incidiendo en la corrección de los comportamientos humanos en la carretera. Todos debemos entender que la conducción es un elemento más de socialización, que uno no está solo en la carretera, que tiene que convivir con los demás conductores. Creo que es posible seguir bajando, porque 190 aún son muchísimas víctimas.
-¿Qué siente cuando lo avisan de una nueva muerte en la carretera?
-Es el sentido de la frustración. Sobre todo en los accidentes que ocurren en el tiempo en el que has estado trabajando y que se producen después del anuncio de una campaña o de una operación especial, en las que cuentas los peligros, los riesgos, y a pesar de todo eso recibes la llamada diciendo que se ha matado alguien que iba sin cinturón de seguridad, que iba bebido. Es el sentido de la frustración al pensar que se ha perdido una vida absurda e inútilmente. Sientes que el conductor o el usuario que tiene la tabla de salvación delante de sus ojos, sin embargo no se agarra a ella y la sigue empujando para que lo lleve hacia fuera.