Fallece un cura de Vigo al caerse por las escaleras de un párking tras la cena de Nochevieja
GALICIA
Los feligreses han pedido velar su cadáver en la parroquia antes del entierro
02 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El párroco de San Miguel de Oia, un barrio de la periferia de Vigo, falleció sobre las 23.40 horas del pasado jueves al caerse por las escaleras del acceso peatonal al aparcamiento subterráneo de la plaza viguesa de Fernando el Católico. El cadáver fue descubierto poco después, a las 0.25 horas, por otro usuario, que se lo encontró caído en el suelo en medio de un charco de sangre. De inmediato avisó al encargado de las instalaciones, quien a su vez comunicó lo sucedido a los servicios de emergencia.
Aunque la Policía Local maneja como hipótesis más probable que Manuel Bahíllo Groba, de 70 años de edad, sufriera una fatal caída tras resbalar o tropezar, el motivo concreto lo determinará la autopsia que, según fuentes familiares, le fue practicada ayer. También se ha sopesado la posibilidad de que el sacerdote se cayera tras sufrir un mareo por causas naturales. Por su parte, los responsables del párking afirmaron que la escalera cuenta con barandilla y se halla en buen estado, cumpliendo la normativa legal existente.
Las personas que se encontraban en la céntrica plaza en la que se produjo el suceso celebrando el cambio de año se sorprendieron al comprobar el despliegue de agentes alrededor del aparcamiento.
Manuel Bahíllo había nacido en 1939. Ordenado sacerdote en 1967, su primer destino fue la parroquia de Crecente. Desde hace 17 años tenía encomendada la de San Miguel de Oia. «Durante este tiempo ha realizado una labor extraordinaria», afirmaba ayer Jesús Lence, parroquiano que definía al sacerdote como «un hombre fuera de serie». Lence añadía que gracias a su tenacidad se ejecutaron una serie de obras tanto en la iglesia como en la ermita de Os Liñares, que también atendía. La noticia de la muerte de Bahíllo empezó a difundirse poco después de las nueve y media de la mañana de ayer. A esa hora tenía que haber oficiado la primera misa de la jornada, pero los fieles toparon la iglesia cerrada.
Cena familiar
También fue por la mañana cuando la familia del sacerdote tuvo conocimiento de su muerte. Manuel Bahíllo había acudido a cenar a casa de una hermana, que reside precisamente a escasos metros del aparcamiento subterráneo en el que falleció.
Al concluir la comida expuso su intención de irse. Ni siquiera esperó a tomar las uvas. «Dijo que no quería pillar los atascos ni el bullicio que se forman después de las campanadas y se fue sobre las once y media», explicó una sobrina.
Aunque el aparcamiento donde se produjo el óbito es un lugar muy concurrido, el cuerpo del sacerdote no fue descubierto hasta casi una hora más tarde precisamente debido a lo excepcional del día. A esa hora en la mayoría de las casas y establecimientos de hostelería se apuraban los postres mientras se esperaba el tradicional tañido de las campanadas.
Está previsto que el cuerpo de Manuel Bahíllo sea trasladado esta mañana desde el Hospital Nicolás Peña hasta el tanatorio de Emorvisa. Por expreso deseo de sus feligreses, antes del entierro será velado durante unas horas en la parroquia para que puedan despedirse todos los vecinos que lo deseen.