Los forenses tampoco descartan una subida de tensión o una hipotermia y se harán más pruebas en Madrid
04 dic 2009 . Actualizado a las 03:17 h.La autopsia revela que Alejandra Soto-Alján, redondelana de 17 años que desapareció el martes y cuyo cadáver fue hallado ayer, falleció tras la ingestión de unos medicamentos que ya estaban metabolizados en su cuerpo y que se guardaban en su casa. El examen forense descarta la intervención de otra persona, pues no se hallaron signos de violencia. Además, varios botes con fármacos aparecieron cerca del cadáver. Los médicos tampoco descartan una subida de tensión o una hipotermia, por lo que han enviado las vísceras para ser analizadas en el Instituto Toxicológico de Madrid. Los resultados tardarán, como mínimo, 15 días.
Una batida de los vecinos halló a las 9.40 horas de ayer el cadáver en un camino vecinal de la parroquia redondelana de O Viso, a 800 metros de la casa de sus padres y de la iglesia parroquial. El cuerpo estaba tumbado boca arriba con la ropa que vestía el martes, día de su desaparición. Su rostro parecía sereno, con el pelo sobre la cara y el cuerpo no tenía signos externos de violencia.
El lugar donde se encontró el cadáver es frecuentado por parejas de jóvenes. A pocos metros de Alejandra Soto había una cazadora de la joven extendida sobre el suelo y, junto a la prenda, estaba el teléfono móvil de la chica, una linterna, una botella de agua y los botes vacíos de medicamentos.
Peinaron la zona
El cuerpo fue encontrado por un grupo de siete vecinos y dos policías locales que rastrearon el Camiño de Saramagoso y las zonas aledañas del monte Outeiro, también llamado del Altar. «Fuimos allí porque el día anterior por la tarde unos vecinos que recorrían el camino vieron un coche nuevo de color gris con dos jóvenes. Al encontrarse con la gente, el coche dio marcha atrás y se marchó», dijo un testigo que halló el cadáver.
A primera hora, peinaron la zona unos 40 miembros de Protección Civil de Vigo y Redondela, seis policías locales, varias docenas de policías nacionales y un centenar de vecinos, encabezados por el edil de Seguridad Ciudadana, Eduardo Reguera. Al cabo de menos de una hora, una vez encontrado el cuerpo, la Policía Científica tomó muestras. A media mañana, fuentes oficiales reconocían que no había señales aparentes de violencia.
Alejandra desapareció en la tarde del martes y, según manifestó su hermana, Esther, antes de dejar el domicilio había estado conectada al Messenger. La policía se llevó el disco duro para analizar los chats en los que estuvo metida. La tarde de su desaparición Alejandra se encontraba sola en su casa y, cuando regresó su familia, pasadas las nueve de la noche, ya no estaba en el domicilio, que tenía las puertas cerradas. La joven cerró desde fuera y dejó la llave en un escondite en una noche con poca visibilidad por la lluvia y la niebla. Esa misma noche, su padre la buscó por la carretera. «No se veía nada, casi me atropellan», dijo.
El miércoles arrancó el rastreo de la joven. Sus allegados colocaron carteles en lugares públicos de Vigo y su comarca.
Una portavoz mostró ayer su «tremendo dolor» por el fallecimiento de la chica de 17 años en «circunstancias tan poco habituales». Los padres de la joven, Celso, profesor de educación física en un colegio de Mos, y Margarita, ama de casa, se encuentran bajo un «fuerte shock », según aseguró el alcalde de la villa, Xaime Rei, que les dio el pésame. «No pueden asimilar lo ocurrido», dijo Rei.
La portavoz familiar agradeció la labor realizada por las personas que se movilizaron para buscar a la chica y a sus compañeros del Instituto Rosais I, que suspendieron las clases.
Poco antes de las 13 horas de ayer, el juez ordenó levantar el cadáver. El cuerpo fue trasladado al Hospital Nicolás Peña para efectuarle la autopsia, que, en la noche de ayer, determinó las probables causas del fallecimiento. Todo apunta a una intoxicación letal, aunque serán los análisis de Madrid los que podrían esclarecer la muerte.