Fernández Garrido, además de atender a sus pacientes personales, también trabajaba para varias mutuas de salud laboral, entre ellas, una de las más reconocidas del país.
Hasta el viernes pasado (cuando la Consellería de Sanidade fue alertada de irregularidades en la clínica, que tampoco tenía licencia de apertura) nunca fue acusado de negligencia. Es más, las actuaciones emprendidas por los agentes de la Guardia Civil tampoco responden a una denuncia por prácticas médicas incorrectas. Simplemente, atienden a la situación legal del centro sanitario y del supuesto facultativo.
El ahora detenido gozaba de una buena reputación en Vimianzo porque participaba comprometidamente en las actividades sociales y comunitarias. De hecho, ha ganado varias pruebas de atletismo para veteranos y presidió durante años la asociación vecinal Adiante Soneira. Sin embargo, el asunto con el que consiguió más reconocimiento público, al margen de su profesión, fue su actividad política. Llegó a ser responsable local del BNG de Vimianzo, formación por la que concurrió a unas elecciones municipales en Cuntis hace más de 20 años, aunque no salió elegido.