En menos de dos años ya se contabilizan cinco asesinatos en A Coruña y su área de influencia. A excepción de uno, las fuerzas de seguridad del Estado lograron detener a los autores de los crímenes.
Así, el martes 24 de julio del 2007 la joven de 24 años Iria María Ibón Castro asesinó a Rosa Arana Santiago, de 69 años, en la calle Páramo, una vía muy próxima a donde se produjo el homicidio del pasado miércoles. Para ello utilizó un cuchillo que le sirvió para degollar a la víctima en el portal de su casa cuando esta subía la compra diaria. Ese mismo día, y a los pocos minutos de asesinar a Rosa, Iria también le asestó cuatro puñaladas a Visitación Fisteu, de 54 años, que a punto estuvieron de causarle la muerte. La homicida fue arrestada a los pocos días en Ourense, donde ejercía la prostitución. Iría Ibón cumple una condena en la actualidad de 20 años.
El 8 de septiembre Manuel Antonio Prado Riveiro y Adriana Amoedo supuestamente asesinaron y descuartizaron en Betanzos a una pareja de jóvenes sadenses, Claudia Alejandra Castelo, de 25 años, y José Manuel Gómez, de 37, en el piso donde residían. Se supone que después del crimen, los asesinos cogieron los cuerpos descuartizados y los tiraron en un monte de Ferrol. La policía logró arrestar a los homicidas a los pocos días. Manuel Antonio Prado ya había asesinado el 21 de febrero del 2009 en Ordes al taxista José María García, por lo que cumplió condena.
Alfonso Amoedo asestó una puñalada en el corazón, provocándole la muerte, a Fortunato Fernández en plena calle, en una de las arterias más importantes de A Coruña, en la ronda de Nelle. El suceso tuvo lugar el 13 de junio del 2008.
A mediados del pasado abril, la Guardia Civil arrestó en A Coruña a nueve personas como supuestos autores del asesinato y descuartizamiento de dos hombres, Javier Toledo Ferrer y Manuel Ramón Luces, de 36 y 39 años, que habían desaparecido en noviembre de su localidad de residencia, Muros.
El último asesinato tuvo lugar el 8 de mayo. Dos parejas le descerrajaron un tiro mortal en la cabeza a Alfonso Piñeiro Matos en el rellano de su casa de Arteixo.