Las dudas relativas a la indefinición del equipo con el que Pachi Vázquez pretende conquistar la secretaría general del PSdeG-PSOE empezaron a disiparse en vísperas del congreso extraordinario que hoy arranca en Pontevedra. El líder de los socialistas ourensanos, y de momento único aspirante a tomar las riendas del partido en sustitución de Emilio Pérez Touriño, tiene previsto apuntalar a Mar Barcón como la número dos del partido, cargo desde el cual tendría atribuciones en materia de acción electoral y de coordinación de las áreas de organización y de políticas municipales.
El organigrama de la futura ejecutiva del PSdeG empezó ayer a ser modelado por la cabeza, cuando el ex conselleiro de Medio Ambiente confirmó a la diputada coruñesa como la número dos del staff para acompañarlo en la nueva etapa que se abre para los socialistas gallegos, que el pasado 1 de marzo cedieron el poder de la Xunta.
Dedicación al partido
Barcón, que debutó en la política institucional como concejala en A Coruña de la mano de Francisco Vázquez, será ahora la segunda de otro Vázquez y el principal rostro orgánico del partido. De hecho, su dimisión como responsable de Urbanismo del Ayuntamiento coruñés, llevada a cabo hace tres meses, y su renuncia a jugar un papel de primer orden como portavoz en el Parlamento contribuyeron a revalorizarla de puertas adentro justo en un momento en que Pachi Vázquez pretende formar una dirección con personas que tengan «plena disponibilidade» para desempeñar sus cargos.
La diputada coruñesa, que también es responsable de Organización en la dirección provisional creada por el PSdeG tras las elecciones, reemplazaría como número dos del partido al ex vicesecretario general, el lucense Ricardo Varela, que preside la gestora encargada de preparar el congreso.
La confección del resto de la ejecutiva será materia reservada para el cónclave, al cual el barón ourensano acude con algunos nombres en la cabeza, pero todavía «podería bailar moito», señalan en el partido.
No obstante, Vázquez insiste en aplicar sus propios criterios y pretende formar una comisión ejecutiva compuesta por personas de «capacidades» probadas, que tengan «adicación ao partido», pero a la vez con representatividad electoral y territorial.