La iglesia de Santa Rita, en Narón, sufrió seis robos en los últimos diez años. Cansado, el párroco ha tapiado la puerta de la sacristía
21 abr 2009 . Actualizado a las 11:45 h.¿Qué tesoro esconde la iglesia de Santa Rita de Xuvia, en Narón, en Ferrolterra, para que en el último decenio haya sido visitada hasta en seis ocasiones por los ladrones? «Nada, se llevan los cepillos y poco más, los objetos de valor ya me he encargado de llevarlos de aquí para evitar que los roben», dice el párroco, Luis Ledo. La última visita de estos cacos fieles tuvo lugar en Semana Santa. Entraron por una de las dos puertas de la sacristía y se llevaron apenas unos euros de donativos. Revolvieron, profanaron el templo abriendo el sagrario y se marcharon. A Luis Ledo no le ha quedado más remedio que recurrir al ingenio para luchar contra los ladrones. La experiencia es un grado, y ya van media docena de incursiones. Pensó en instalar una alarma, «pero esta es una zona de mucho viento, y saltaría cada dos por tres», señala el párroco. Al final, ha optado por tapiar una de las dos puertas de la sacristía, la que da acceso a la huerta de la casa rectoral, por donde se colaron los cacos en Semana Santa. «Soy de medidas drásticas», dice. Estos días los operarios daban los últimos retoques a la obra. De los dos laterales de la sacristía, este carece de viviendas cercanas, por lo que se convierte en la vía de entrada perfecta para los ladrones. A medida que los robos se han hecho más frecuentes, Ledo ha ido aumentado las medidas de seguridad. Cuando los ladrones trataron de colarse atando una cuerda a un coche para romper los barrotes de la ventana, el párroco encargó que estos fueran reforzados: «Quien lo hizo me dijo que ahora como no traigan un camión no los romperán». También colocó unos hierros en unas cristaleras triangulares que hay en la parte superior de las puertas de la sacristía a raíz de uno de los robos. La próxima actuación en este sentido será la de colocar dos cerrojos a mayores en el portalón que queda. Acostumbrado, qué remedio, a estos hechos, el párroco de Santa Rita vacía cada dos o tres semanas los cepillos de la iglesia. En esta última ocasión, «como mucho, se llevarían unos veinte euros». Los ladrones siempre actúan en la parte trasera de la esta iglesia construida en 1907, ya que la fachada principal está orientada a la carretera de Castilla, donde el tránsito de coches y personas es continuo. Acceden por la zona anexa al paseo marítimo de Xuvia. «Debería haber más vigilancia», lamenta el cura. Con el tapiado de la puerta, las nuevas medidas de seguridad y el levantamiento reciente de un edificio de viviendas a un lado del templo, el párroco de Santa Rita confía en que «los robos se acaben ya».