La colonia gallega en Venezuela ha sufrido en el último año y medio la ola de violencia que azota a este país sudamericano. En este período de tiempo han sido asesinados cuatro emigrantes de origen gallego y otros seis han sido secuestrados, entre los que se encuentran Francisco Antonio Lorenzo y José Luis Lorenzo Abate.
El primero que pasó a engrosar la lista de asesinatos fue Jorge José Cachaldora, hijo de un emigrante ourensano, que murió de un tiro en la cabeza el 26 de mayo del 2007 en la ciudad de Valencia. El 4 de marzo del 2008, dos hombres mataron a tiros a Manuel Basteiro, nacido en A Estrada. Solo un día después fallecía tiroteado en su finca del estado de Lara Francisco Pereiro Liz, un industrial cafetero de 65 años de origen ourensano.
El 10 de junio del 2008, Francisco Caldas Fernández, de 59 años y natural de Muíños (Ourense), moría al recibir un disparo durante un forcejeo con las personas que lo habían secuestrado.
El primer rapto a una persona de la colonia gallega se produjo en abril del 2007 en la persona de Manuel Negreira Trillo. Ese mismo mes fue secuestrado el ganadero ourensano Nicolás Cid Souto, que estuvo retenido en la selva algo más de un mes hasta que fue liberado el 28 de mayo. Un día después recuperaba la libertad Francisco Muradás, un empresario de Forcarei de 72 años al que ocho hombres armados habían asaltado en su finca en Bolívar un mes antes. También fue liberado tras un secuestro de dos semanas Jesús Ovidio Domínguez, natural de Muxía y dueño de una pastelería en Caracas.
Raimundo Reinoso, pontevedrés de 57 años, murió mientras permanecía retenido por sus captores, según una secuestradora.