«El hermano de mi sobrino se salvó porque esa noche no fue con él», dice un tío de Samuel

La Voz

PONTEVEDRA CIUDAD

18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La consternación era la nota dominante ayer en el restaurante Casa Paco, en Redondela. La mayoría de los accidentados jugaron al fútbol desde su infancia en las filas del club Casa Paco 81 y ahora los cuatro habían ascendido a las categorías juveniles del Club Deportivo Choco. El hostelero Manolo Conde no podía asimilar la muerte de Samuel Amoedo, «un chico al que le gustaba hacer muchas cosas, que valía para todo y que soñaba con hacerse militar como su hermano mayor». Conde, promotor del equipo de fútbol, afirmaba emocionado: «Esos niños se criaron con nosotros, para mí eran como hijos».

Una localidad consternada

Al bar también acudió un tío de Samuel para informar a su amigo el dueño y los empleados. «Los padres están destrozados», comentaba el familiar. El visitante lamentaba que la tragedia hubiese golpeado dos veces a la misma familia. A la muerte de su sobrino, se suma la de un allegado cercano que cayó fulminado por una muerte súbita mientras jugaba un partido en el campo.

Este señalaba que su otro sobrino, Iván, el hermano militar profesional de Samuel, «se salvó porque esa noche no fue con él; siempre andaban juntos». Estaba de permiso y había pasado unos días de vacaciones juntos antes de regresar a su base en el cuartel de Figueirido, en Pontevedra.

El hostelero Manuel Conde indicó que lo llamaron a las dos de la mañana para avisarle de la tragedia pero que, casualmente, esa noche no atendió el teléfono. Recibió la noticia por la mañana y decenas de llamadas de teléfono. «Ahora entiendo el significado de que toda una localidad esté consternada», afirma el empresario.