El verano de la conciliación

LUGO CIUDAD

Las alternativas municipales para atender a menores con padres que trabajan se generalizan en Galicia, aunque los servicios difieren mucho de unos concellos a otros

06 jul 2008 . Actualizado a las 12:34 h.

Si es usted vecino del término municipal de Ames -uno de los ayuntamientos demográficamente más pujantes de la comunidad gallega-, el final del curso escolar no habrá venido acompañado de esa habitual sensación de angustia que atenaza a muchos padres por estas fechas. Cualquier familia de este concello coruñés que se enfrente a la problemática de qué hacer con los niños -al menos hasta que llegue el momento de las vacaciones de los progenitores- dispone de una serie de opciones que, en el peor de los casos, cubrirán al completo el tiempo que el niño pasaba en el colegio, incluido transporte y comedor.

Si no es vecino de Ames, pero vive en Lugo, la cobertura ofrecida por el Ayuntamiento no tendrá comedor, pero será gratuita; y si reside en A Coruña, puede que haya podido encontrar acomodo para su hijo o puede que no.

En realidad, la posibilidad de acogerse a las políticas de conciliación, que este verano se han generalizado en la mayor parte de los grandes ayuntamientos de Galicia, es una pequeña lotería que depende del lugar de residencia de cada ciudadano. No solo en lo que tiene que ver con el servicio en sí, sino también con su precio, con un amplio espectro que va desde la gratuidad total a los 200 euros que cuesta un campamento de 15 días con comedor incluido en Lugo, por ejemplo, uno de los municipios más avanzados de la comunidad autónoma en este tipo de coberturas.

El primero

Este verano del 2008 va a ser el primero para no pocos concellos que han entendido la imperiosa necesidad de sus administrados y han puesto en marcha programas de campamentos urbanos, el modelo escogido por la mayoría. Es el caso de Ourense, donde se han abierto los centros escolares, bibliotecas, ludotecas y hasta los institutos de secundaria de la ciudad para albergar a los chavales ourensanos. La concejala delegada de educación, Ana Garrido, explica que han utilizado todos los recursos propios de que han podido disponer: «Hemos implicado a técnicos municipales para que hagan campañas de lectura o enseñen en talleres de música. Y, adonde no hemos podido llegar con nuestra gente, contratamos personal». De momento, y ante el éxito de la iniciativa, la concejalía ya se plantea establecer el año que viene una cuota de diez euros e incluir servicios de comedor.

Los ayuntamientos emergentes (Ames, Cambre, Teo...) son los que llevan la iniciativa en este tipo de políticas. En las ciudades, la cobertura es más desigual. Desde la que ofrece Lugo, con el uso de colegios públicos que permiten dejar a los niños en cualquier horario de 9 a 14, hasta los problemas de otras ciudades como A Coruña, donde la demanda supera cada año ampliamente a la oferta. Fuentes municipales señalaron la necesidad de que se implique la comunidad educativa para poder atender las peticiones, algo que ya ocurre en Vigo, donde las propias asociaciones de padres capitanean una parte importante de la oferta.