Dos años y medio de cárcel para un compostelano que asfixió a su novia

GALICIA

Un compostelano ha sido condenado a dos años y medio de prisión, de los que ya ha cumplido casi diecisiete meses, por matar a la que era su pareja sentimental. La Audiencia Provincial de Pontevedra se ha visto abocada a imponer esta pena después de que un jurado entendiese que Jacobo Losada no tuvo intención de acabar con la vida de la boliviana Carmen Karen Vargas Arispe cuando, el 25 de febrero del 2007, le tapó con sus manos la nariz y la boca hasta asfixiarla. Esta conclusión determinó que el tribunal popular se decantase por un veredicto de homicidio por imprudencia grave y, al mismo tiempo, obligó a la representante de la Fiscalía a rebajar los diez años que solicitaba a la pena a la que finalmente ha sido condenado Jacobo.

En todo caso, ya en aquella misma jornada, la acusación anunció su intención de recurrir el veredicto ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Además de los dos años y medio, la Audiencia ha impuesto al santiagués el pago de sesenta mil euros a cada una de las dos hijas de la víctima.

Según los hechos considerados probados, el suceso se produjo, tras un año y medio de relación sentimental, en el interior del domicilio que compartían en Porriño. Aquella noche, Carmen Karen, que trabajaba como chica de alterne, reprochó al acusado el haberle cogido cincuenta euros del bolso. Comenzó entonces una discusión, en el transcurso de la cual la víctima comunicó a Jacobo que lo dejaba y que abandonaba el piso. La joven se dirigió al dormitorio para coger las maletas que tenía preparadas, «lo que trató de impedir el acusado».

Carmen Karen optó entonces por dirigirse a la cocina y coger un cuchillo para defenderse. Regresó al dormitorio y su pareja le lanzó una mochila. El cuchillo salió despedido y acabó aterrizando sobre la cama, mientras que Jacobo se abalanzó sobre la fallecida.

Ambos cayeron al suelo. El acusado se colocó sobre la víctima y empezó a apretarle el cuello con las manos. Esta se defendió. Sin embargo, el procesado causó «el fallecimiento de aquella mediante sofocación por oclusión de los orificios respiratorios (nariz y boca)».

En el juicio, el hombre manifestó que le tapó ambos orificios a la víctima para que no chillase y dejase de insultarle. Además, puso de relieve que cuando abandonó la vivienda estaba convencido de la mujer aún vivía y que no comprendió el alcance de lo ocurrido hasta que regresó al domicilio horas después, momento en el que se puso en contacto telefónico con la Guardia Civil.

A la hora de imponer los dos años y medio de prisión, la Audiencia tuvo en cuenta la existencia de la agravante de parentesco y las atenuantes de confesión y drogadicción.