Cita por separado a los secretarios del PSdeG en las grandes urbes para preparar el cónclave
31 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El alcalde de Ourense y secretario local del PSdeG-PSOE, Francisco Rodríguez, giró el pasado miércoles una discreta visita al Parlamento gallego. El objetivo: visitar al jefe e intercambiar con él impresiones en torno al decisivo congreso nacional que el partido celebrará a finales de julio. No es el único encuentro que mantuvo Touriño estos días con los secretarios socialistas en las grandes ciudades, pues también se reunió dos horas con el de Vigo, José Manuel Gallego Lomba, a la vez que pulsó la opinión del de Ferrol, Amable Dopico, y del de A Coruña, Javier Losada, en su propósito de hacerse fuerte y pararle los pies a la estructura provincial y a las baronías que Ferraz pretende crear por decreto.
La agenda de contactos abierta por el secretario general del PSdeG viene precedida por el tenso almuerzo mantenido el martes pasado en Monte Pío con el secretario de Organización, Ricardo Varela, y tres de los cuatro responsables provinciales del partido, en el que Touriño, de un lado, y los demás invitados, del otro, intercambiaron opiniones contrarias y favorables a una estructura provincial que al presidente de la Xunta parece que no acaba de convencer.
Nueva fase
Con las posiciones de partida ratificadas, los preparativos del cónclave de julio entran ahora en una nueva fase en la que, según las fuentes consultadas, el secretario general intenta hacerse fuerte y buscar el amparo de los responsables del partido en las grandes ciudades para desactivar las baronías o reducir su posible influencia a la mínima expresión, lo que daría a Touriño más margen de maniobra para proponer a los miembros de la ejecutiva del partido y marcar de este modo la línea política a seguir.
Al lado de la posición del líder del PSdeG se colocan aquellas agrupaciones de las ciudades o localidades intermedias que temen que la organización provincial del partido acabe restándole protagonismo al cuadro territorial que hasta ahora se encargó de mantener vivo el partido y de llevarlo hasta el Gobierno de la Xunta.
Enfrente de Touriño está el sector no menos importante que aglutina Ricardo Varela, decidido a ejecutar -eso sí, con los ritmos y la autonomía que se impongan desde Galicia- el mandato de Ferraz de darle más vida propia al partido y de pegar su estructura a las provincias, a la postre la circunscripción electoral por excelencia.
Con estos mimbres, el éxito del congreso del PSdeG pasa por conciliar las dos sensibilidades y por que Touriño y Varela tengan la habilidad de llegar a un acuerdo que no deje cadáveres en el camino. Quizás el único inconveniente es que todavía no se ha llegado a esta fase y el secretario general no ha elegido aún con quien quiere hacer este cónclave.