La participación del vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, y de otros dirigentes del BNG en la manifestación celebrada en Santiago para reclamar el derecho a vivir en gallego tuvo su réplica al otro lado del Atlántico, en Brasil, donde Touriño cierra hoy su viaje oficial. El presidente de la Xunta mostró su respeto por los manifestantes, pero reclamó de forma implícita a sus socios del Gobierno que la lengua «non nos divida e desuna politicamente», pues entiende que el gallego debe ser ejercido nun «espazo de convivencia e liberdade».
Con estas palabras marcó Touriño distancias con la movilización convocada por la Mesa pola Normalización y respaldada por medio millar de organizaciones. El mandatario autonómico añadió que el bipartito tiene un «inequívoco compromiso» con el cumplimiento de la ley y el plan de normalización lingüística e insistió en que el idioma debe ser siempre un elemento de «enriquecimiento cultural e profesional», pero que nunca ha de desunir a la sociedad ni tampoco a la clase política.
Touriño realizó estas declaraciones instantes antes de mantener un almuerzo con los empresarios gallegos de Río de Janeiro, que tal y como dijo su portavoz, Daniel Antonio Carrera, controlan la mitad de las plazas hoteleras de la ciudad, así como infinidad de restaurantes y clubes nocturnos. Touriño salda con su visita una pequeña deuda con los 12.000 gallegos de Río, que no recibían al presidente de la Xunta desde 1995 y aprovechó la oportunidad para invitar a los empresarios a que inviertan en Galicia, pues se mostró convencido de que a partir del 2009 la comunidad podrá «salvar o bache» de la desaceleración económica.