| «No es que los gallegos sean tozudos, es que las paredes no se apartan». Esta es una de las gracias más suaves que contiene el libro Súper chistes gallegos, firmado por Pepe Muleiro, que hirió la sensibilidad de la colectividad gallega que reside en Argentina y que incluso llevó a Gastón Lucas Quiroga, representante del Centro Arzuano-Melidense, a recabar infinidad de apoyos para presentar una denuncia formal en la que pide la retirada de la publicación por entender que es xenófoba y discriminatoria.
Esta polémica flotaba ayer en el ambiente en los actos en que participó Pérez Touriño. Hasta el punto de que es el primer asunto que abordó en la reunión de media hora que mantuvo con el vicepresidente de la República, Julio César Cobos, que ayer ejercía de presidente en funciones debido a que Cristina Fernández de Kirchner estaba de viaje en la cumbre de Perú. El propio Cobos se encargó de informar a los periodistas gallegos, en presencia de Touriño, de que el Gobierno de la nación ha emitido una «resolución de repudio» e incluso dio instrucciones al Inadi, una especie de instituto contra la discriminación, para que reclame formalmente a Editorial Sudamericana la retirada de la publicación.
El mandatario gallego también repasó con Cobos la ejecución de los siete convenios firmados entre los Gobiernos gallego y argentino desde la llegada del bipartito a la Xunta, a la vez que almorzó con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Osvaldo Scioli, para fijar una agenda de colaboración con Galicia.