Se les han otorgado de 27 de las 57 viviendas de protección pública construidas en el barrio lucense de A Ponte.
08 may 2008 . Actualizado a las 16:33 h.El alcalde de Lugo, el socialista Xosé Clemente López Orozco, exculpó hoy al Ayuntamiento de cualquier responsabilidad en la adjudicación a familias gitanas de 27 de las 57 viviendas de protección pública construidas en el barrio lucense de A Ponte, lo que ha suscitado la movilización de los vecinos.
«Ni hicimos las viviendas, ni las otorgamos», remarcó a los medios informativos el alcalde, quien además expresó su contrariedad por el hecho de que se produzcan reagrupaciones masivas de familias gitanas en un mismo punto, tal y como sucederá en este barrio.
Orozco aseguró que para dignificar a los barrios, a las personas y conceder viviendas dignas «no es un buen camino el llevar a tan alto número de personas a un barrio».
Con todo, el alcalde afirmó, en alusión a la Consellería de Vivienda, que es «mucho peor» intentar escurrir el bulto y «mirar hacia otro lado» diciendo que el Ayuntamiento «nos pasó la lista o que el decreto de baremación lo hizo el PP».
«El gobierno de la Xunta lleva 4 años y, si el Decreto estaba mal, hubo tiempo a cambiarlo por parte de la Consellería de Vivienda», agregó.
El alcalde expresó a los vecinos hoy mismo, tras una reunión con ellos, que cuentan con la «total colaboración como mediadores» del Ayuntamiento para que la gente tenga una vivienda digna «y que no cree problemas en una ciudad de pacífica convivencia y gran tolerancia».
Orozco dijo que había encontrado a los vecinos en disposición de seguir los cauces democráticos y, precisó, «cuando se siguen esos cauces no debe de haber ningún tipo de incidente».
«Les aconsejo el diálogo, poner las cosas encima de la mesa y, en ese sentido, saben que tienen en el Ayuntamiento un mediador leal para que no haya problemas en la ciudad», reiteró.
El mandatario aprovechó la presencia de los medios para pedir que «no se cause ningún incidente», porque «eso es malo para las personas o por el mero hecho de que si son incidentes sociales luego son difíciles de borrar», pero, concluyó, «confío plenamente en los vecinos».