La familia de la joven muerta en Salceda tras pasar por tres centros sanitarios espera los resultados de la autopsia
SALVATERRA DE MIÑO
La familia de la joven Nuria Alén Fernández se encuentra a la espera de los resultados de la autopsia para conocer el motivo que acabó con su vida y que no diagnosticaron en ninguno de los tres centros de salud que recorrió en 48 horas. Al parecer, esta vecina de Salceda de Caselas, de 22 años y madre de una niña de 16 meses, se empezó a quejar el domingo de un dolor debajo del pecho. Su pareja, Jonathan Pérez Romero, de 21 años, la llevó a urgencias del centro de salud de O Porriño. Allí le dijeron que podría tratarse de una contractura muscular o un herpes zóster.
Después de hacerle un electrocardiograma y varios análisis la mandaron para casa y la avisaron de que fuera al Meixoeiro en caso de que el dolor prosiguiera. La joven pasó el día en casa de la familia de su pareja, pero el lunes fue al centro de salud de Salceda, a visitar a su médico de cabecera.
Este profesional fue el que la remitió al hospital vigués, donde le diagnosticaron, según la cuñada, una pequeña infección pulmonar. Debido a que supuestamente la dolencia no era grave, le recetaron unos antibióticos y la mandaron para casa. La pareja se quedó en Ponteareas, en la casa de su familia, en lugar de regresar a Salvaterra, donde residen desde hace unos meses. Fue en esta vivienda, a la mañana siguiente, cuando Nuria Alén se levantó con la intención de volver a acudir al médico porque persistían los dolores.
La muchacha vomitó y se sentó en la cama junto a su marido, al que le explicó que había expulsado sangre. Aunque en principio ninguno de los dos le dio importancia a este hecho, la joven empezó a encontrarse aún peor. «Me mareo», le dijo a su pareja antes de que su rostro se quedase frío y perdiese la vida.
Ayer tuvo lugar el funeral y entierro de la joven, que se celebró en la parroquia de Parderrubias, en Salceda de Caselas, de donde es originaria toda la familia. Hasta la iglesia de Santo Tomé se acercaron decenas de personas para dar el pésame a los familiares, rotos por el dolor y que necesitaban ayuda para caminar.