«Eu pasei case toda a miña vida sen luz eléctrica, e podo seguir así o que me queda»

La Voz

GALICIA

27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

José Ramón es muy anterior a la llegada de la luz eléctrica a Piornedo. Hasta hace seis años, este zoqueiro retirado de 90 años que fuma en pipa, seguía viviendo en la misma palloza en la que nació cuando los hermanos Wright patentaban su primer aeroplano, y que antes que él ocuparon otras cuatro generaciones. «Eu pasei case toda a miña vida sen luz eléctrica, e podo seguir así o que me queda», dice el propietario de la palloza Casoa, que se muestra orgulloso cuando explica que la suya «é a máis grande de Galicia e de León». Aunque ahora duerme en una vivienda mucho más acorde con los tiempos, de la palloza destaca sobre todo lo caliente que es en invierno y lo fresco que se está en verano. «A min, a luz que hai chégame ben», concluye.

Tan precario es el servicio eléctrico en Piornedo que a Jesús González, propietario de Embutidos Campa, Fenosa le devolvió 120 euros, ya se puede creer. Este pequeño empresario recuerda especialmente dos días del año pasado en los que sus cámaras frigoríficas pasaron hambre, con el peligro que eso supone para su negocio. «Eu teño unha industria pequena -dice Jesús- pero a falta de luz faime tanto dano como se tivese unha grande».

Además de las precarias líneas eléctricas, en Piornedo hay alguna otra cosa que te da una patada en la vista: es el caso de dos pallozas representativas de ese período histórico al que algunos denominan «uralítico», en el que la paja de los tejados se sustituyó provisionalmente por uralitas y ya nunca más se tocó.

En la Cantina Mustallar, Andrés Rodríguez se lamenta: «Parece mentira que non miren pola única aldea de Ancares que tira de Ancares, que está igual que hai vinte anos».