27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
Dulcina Arias vive en la casa número 13 de Piornedo. Como la mayor parte de sus vecinos, tampoco tiene generador de gasolina y está condenada a tener en casa un cargamento de velas. «O ano pasado -cuenta Dulcina- puxeron papeis para avisar dos cortes, pero xa sabemos que se hai neve ou vento non haberá luz».
De la cantinela que dice que pronto mejorarán el servicio, los de Piornedo ya están aburridos. La fuerza de la costumbre, que no quiere decir que se conformen a pagar por lo que no les dan, les ha hecho ser unos maestros en el arte de conservar el confort de sus viviendas aún a pesar de la electricidad.
-¿E como fan coas neveiras?
-Procuramos non abrilas.