En A Coruña y Vigo, cada funcionario especializado atiende unos 50 casos, y en Lugo llega a los 65
10 mar 2008 . Actualizado a las 02:16 h.La ley contra la violencia de género dice que las unidades policiales adscritas de forma específica al servicio de estas mujeres deberán tener un agente por cada diez maltratadas que cuenten con una orden de alejamiento de su agresor. Sin embargo, en Galicia, de las diez comisarías existentes solo se cumple esta ratio ideal en tres: Viveiro, Pontevedra y Santiago. La media gallega, de hecho, está en un agente de la UPAP (Unidades de Prevención, Asistencia y Protección a la mujer maltratada) por cada 32 víctimas, pero en ciudades como Lugo cada agente debe atender a 65.
Según el Sindicato Unificado de Policía (SUP), se considera «necesario el incremento de funcionarios dedicados a este menester, ya que, desgraciadamente, día a día estas órdenes de alejamiento crecen y por tanto el número de mujeres que corresponde a cada funcionario se va disparando, haciendo muy difícil el seguimiento y la prevención» que se supone son las claves de su existencia como grupo especializado.
Leandro Díaz, representante sindical de los agentes, explica que hay que puntualizar que las mujeres maltratadas son atendidas «por todos y cada uno de los componentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado». Lo que se hace desde la UPAP es poner en marcha un programa específico: contactos telefónicos constantes, visitas esporádicas, apoyo en los trámites, vigilancia del agresor en caso de ser necesario...
Ratios muy diferentes
Eso resulta muy complicado en Lugo, A Coruña o Vigo, con ratios que van de los 65 expedientes por agente de Lugo a los 48 de Vigo pasando por los 54 coruñeses. También tienen medias altas Ribeira (47 casos por policía), Ferrol (46), Ourense (42) y Monforte (32). Con estas cifras resulta complicado para los policías prestar la atención que quisieran, y hay jornadas que casi se van en trámites.
Las comisarías que mejor están son: Viveiro, que aunque tiene un único agente solo cuenta siete casos; y Santiago, donde el número de órdenes de alejamiento es sorprendentemente bajo para su tamaño (40); mientras que en Pontevedra lo que hay es un refuerzo de la plantilla de la unidad, que suma once agentes, de los que solo cuatro son de la Policía Nacional.