Francisco Blanco Domínguez volvió de Caracas a Muxía en el 2002 con toda su familia. Su regreso lo decidió después de haber vivido un robo. En el 2002 lo asaltaron en la calle. Lo metieron en un coche y lo llevaron a un monte cercano a Caracas, donde lo abandonaron desnudo después de llevarse todo lo que tenía. «O país é unha marabilla, o malo son os ladróns», cuenta. En Venezuela fue taxista desde 1957 hasta que regresó a Muxía. Recuerda que cuando decidieron volver a Galicia los problemas de seguridad eran algo cotidiano: «Secuestros había un día si e outro non», relata.
Los robos eran mucho más habituales. Dice que se veían por la calle a plena luz del día, ladrones actuando en los semáforos o en cualquier lugar. «Eu voltei hai seis anos, despois de que me asaltaran na rúa», rememora. Tras el trauma, volvió con su mujer y su hija. De la situación en Venezuela le echa la culpa a quienes ostentan el poder, «que non valen nada».
No conocía a Ovidio Domínguez, pero sí a otros gallegos que padecieron robos en Caracas. Dice que la inseguridad fue la única causa que lo incitó a regresar a su tierra natal. Los problemas de América, asegura, los está empezando a ver ahora en las calles de las grandes ciudades españolas, donde también percibe un incremento de la violencia.