Argumentos para la pugna por los 23 escaños de Galicia

GALICIA

Los partidos tienen ya su estrategia para una batalla del 9-M que consideran menor

10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Queda un mes para las elecciones generales y, como cada cuatro años, en Madrid se habla más de Galicia en esos treinta días que en el resto de la legislatura. Y ello a pesar de que los grandes esfuerzos de los cuarteles generales políticos miran hacia otros lugares. La comunidad no será -no lo ha sido nunca- escenario principal de la contienda. Hay poco botín a recoger en forma de escaños (23) para un territorio muy extenso.

Un despliegue completo y minucioso en los 30.000 kilómetros cuadrados de Galicia requiere un esfuerzo económico que, echando cuentas, al PSOE y el PP les conviene más dirigir a otros territorios. Madrid, por ejemplo, que con 8.000 kilómetros cuadrados reparte 42 diputados. Si además los sondeos prevén en Galicia un escaso intercambio de cromos, será difícil arrancar a los contables del partido grandes inversiones.

Pero aunque la guerra del 9-M no se decida en Galicia, se preparan las batallas. Los argumentos están diseñados y, grosso modo, se reducen a echarse a la cabeza los supuestos agravios a esta tierra y a repartir certificados de galleguidad.

El PSOE presumirá de inversión y del dato histórico de que existan tres ministros gallegos. Y, mientras no esté Zapatero, intentará trasladar el éxito en la gestión que acompaña a César Antonio Molina a unos mítines que al menos prometen altura intelectual. La otra clave será el tirón de Felipe González en Galicia para contrarrestar la incomprensión que Zapatero provoca en ciertos sectores rurales.

Rajoy sacará calculadora y calendario para comparar su Plan Galicia con lo ejecutado hasta ahora por el PSOE, al que tratará de vincular al máximo con el Bloque, al que a su vez situará como un remedo gallego -en radicalidad, extremismo e inexperiencia- de ERC.

El BNG explotará al límite la condición de gallego de Rajoy, al que acusará de no haber hecho nada por su tierra y de padecer «galegofobia». La crítica al PSOE será, de forma obligada, más sutil para no dañar el bipartito y las expectativas de acuerdo en Madrid. Hay que crecer para decidir y forzar al PSOE a invertir; ese es el guión.

Con estos magros argumentos se disputarán las 23 voces que Galicia tendrá en el Parlamento los próximos cuatro años.