El Sergas ofrece a los médicos operar por la mañana en los concertados

D. C.

GALICIA

La aplicación de la ley de incompatibilidades genera tensión entre los facultativos con intereses contrapuestos

26 oct 2007 . Actualizado a las 09:55 h.

Las medidas aplicadas por el Servizo Galego de Saúde (Sergas) para hacer cumplir la ley de incompatibilidades al personal que trabajaba hasta ahora en la sanidad pública y en los centros concertados de Lugo están creando tensión entre el colectivo médico. Los facultativos están a la expectativa de cómo acabará el pulso entre sanatorios y Sergas porque para algunos depende de ello su futuro profesional, y para otros, unos sustanciosos ingresos a mayores. Y es que, según diferentes fuentes, en el fondo del conflicto laten intereses económicos, tanto de las clínicas privadas como de los propios médicos. Las primeras vieron incrementados en un porcentaje elevado el importe de los conciertos (26,8 millones en total para el próximo cuatrienio), pero reclaman carga de trabajo asegurada para realizar sus previsiones, especialmente en lo que respecta a contratos. Mientras siguen las negociaciones -y a juzgar por el mensaje que transmite el gerente del Hospital Xeral, Miguel Ángel Fernández, van por buen camino-, el complejo sigue registrando problemas. Según las previsiones de Fernández, se recuperaría la normalidad en los primeros diez días de noviembre. La oferta incluye no solo peonadas (tarea extraordinaria por las tardes), sino también actividad de mañana en los concertados, que es la novedad adelantada ayer. En los quirófanos, además de a las urgencias, se están dando prioridad a las patologías tumorales, cuya lista de espera está en 14 días, según el propio gerente, quien dijo que personalmente estaba más preocupado por las demoras en las consultas, ya que en ellas se hallan pacientes sin diagnosticar. Recelos Los facultativos del Xeral están recibiendo la oferta de participar en las peonadas en los centros por boca de sus jefes de servicio. Un buen número muestra recelo porque supone cobrarlas al mismo precio que las que realizan en el Xeral, con un complemento por desplazamiento, que estiman que no cubre los trastornos que supone el seguimiento del paciente en el sanatorio. La diferencia estriba en que en la actividad extraordinaria en el Xeral las incidencias las asume el equipo de guardia. Existe un conflicto de intereses entre quienes estaban hasta ahora trabajando para las clínicas y el hospital público -que querrían mantener su estatus mayoritariamente- y quienes cobraban el complemento específico por la exclusividad. Los primeros ven con recelo el acceso de más especialistas a la hora de repartir una tarta, de la que, a partir de ahora, será el Sergas el que distribuirá las raciones; y las pagará directamente, no los centros.