Repoblar con especies autóctonas el monte quemado el año pasado es posible, pero sería una intervención demasiado cara para las arcas públicas. Aunque es la única manera de derrotar al eucalipto, hay lugares donde se le ha ganado la partida.
En una superficie de unas veinte hectáreas en Viascón, la Administración autonómica ha invertido 200.000 euros, señalan desde la mancomunidad de montes, en un proyecto de repoblación.
Y el trabajo se nota. El espacio natural se encuentra en zonas rodeadas de eucalipto. Allí, se retiraron todas las especies foráneas, y se están sustituyendo con la plantación de pinos y frondosas. «Nótase a labor feita, pero non é unha garantía», advierte Emilio Iglesias.
De hecho, el proyecto de repoblación cuesta un ojo de la cara. A cada hectárea restaurada con ejemplares autóctonos se destinan 10.000 euros. «É unha barbaridade», afirma Iglesias, para recordar que son muchas las hectáreas de monte gallego donde se debería aplicar el modelo, a pesar de que el plan de reforestación no es un seguro de victoria.
Cotobade está sumergido, no obstante, en un proyecto de ordenación de sus montes, un plan que abarca casi 9.000 hectáreas. El paisaje negro que lo rodeaba todo ya ha sido erradicado, y se logró vender la madera quemada, aunque a precio de saldo.
Pierre Bourdon lucha a diario con los rebrotes de eucalipto. «Es imposible, aunque todos los días retiro del monte ramas de eucalipto», destacó este hombre natural de la Bretaña francesa, encargado del mantenimiento del monte de Viascón.
Este silvicultor también constata la fortaleza de las especies autóctonas, y recuerda las siembras que ya se llevaron a cabo para frenar las escorrentías. Todos se sienten desbordados.