El asturiano mantiene el liderato tras ser tercero en Interlagos.
10 nov 2010 . Actualizado a las 19:02 h.La partida se traslada a Abu Dabi con tres grandes candidatos. Interlagos no ha proclamado campeón. Ha descartado a los McLaren y ha acercado a los Red Bull al liderato. Sebastian Vettel subió a lo más alto del podio. Mark Webber completó el doblete. Pero es el tercero en discordia, Fernando Alonso, el que se mantiene en la cima, con ocho puntos de ventaja sobre Webber y quince sobre Vettel. El español, que otras veces sacó petróleo del error de sus rivales, esta vez aprovechó la particular gestión de pilotos de la escudería austríaca, que no primó al piloto australiano, su mejor opción de cara al campeonato, y cada vez recuerda más a McLaren en el 2007.
Alonso y Hamilton esperaban con avidez la temida primera curva del Gran Premio de Brasil con la esperanza de que la bisoñez de Hülkenberg, que sorprendió con su pole, y la batalla de Vettel y Webber abrieran la caja de los truenos en el primer giro. No fue así. No hubo río revuelto en el que pescar. Al contrario. Los Red Bull se escaparon dejando tras de sí una doble pared Hülkenberg y Hamilton. El bicampeón se lanzó con avidez al cuello del inglés. Lo atacó con saña y en la Reta Oposta a Hamilton le tembló el pulso. Se marchó hacia la derecha y dejó un pasillo al español. Primer muro derribado. Pero Hülkenberg se resistió más. El orgullo del que se agarra a su gran oportunidad. El piloto de Williams aguantó hasta la sexta vuelta.
Las incógnitas
En esa pugna doble Alonso había perdido ya más de diez segundos con Vettel, que lideraba la carrera. Webber se mantenía a una distancia del alemán que oscilaba entre los 2,5 y los 3 segundos. Un dilema se cernía sobre el equipo energético. ¿Aplicaría Chris Horner órdenes de equipo después de crucificar a Ferrari por la maniobra de Alemania? ¿O aplicarían la lógica y cederían el primer puesto a Webber? La visita a boxes en el giro 25 para cambiar neumáticos, el mejor lugar para aplicar tácticas con disimulo, daría la primera pista. Y, aunque la parada de Webber fue mejor, no hubo cambio de papeles. Por detrás, Alonso se mantenía en el podio con Hamilton a una distancia razonable y con Button en la quinta plaza después de cambiar sus gomas mucho antes que el resto de aspirantes.
La carrera parecía avanzar hacia su conclusión sin mayores sobresaltos. Los grandes se movían con márgenes suficientes entre sí para evitar los ataques.
El accidente de Liuzzi amenazó con cambiar el orden establecido. El coche de seguridad salió a la pista. Los monoplazas se reagruparon, pero con una plaga de doblados entre los mejores. Los rezagados sirvieron de cuñas entre los favoritos y no hubo posibilidades de adelantamiento en la zona de podio. Todos ellos mantuvieron sus posiciones y continuaron con sus duelos a distancia.
El safety car dejó a Alonso más cerca de Webber. Y el asturiano intentó presionar al australiano, que ya había cometido un error fatal en Yeongam. Limó décimas en cada sector buscando el error ajeno, situándose a un poco más de tres segundos del piloto de Red Bull. No había vueltas suficientes para el acoso, pero al menos quería aparecer en su retrovisor. Pero esta vez Webber se mantuvo firme.
A pesar del dominio del equipo austríaco y de su triunfo en constructores, Alonso sigue siendo el favorito. Abu Dabi dirá si Horner, ejerciendo de improvisado Salomón, ha tirado el Mundial. Porque la cuerda que le ha dado a Alonso puede ser la soga de Red Bull.