Red Bull, doctor Jekyll los sábados y míster Hyde los domingos

Mariluz Ferreiro REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

El RB6 humilla a sus rivales a una vuelta, pero sufre problemas en las carreras

10 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cinco poles en las sesiones de clasificación. Tres dobletes en la parrilla con Sebastian Vettel y Mark Webber copando la primera fila. Y solo dos victorias en el Mundial. Los coches de Red Bull son imbatibles a una vuelta, pero su poder se diluye en las carreras. El RB6 ejerce de doctor Jekyll los sábados y tiende a ser míster Hyde los domingos. Por eso Vettel confesó ayer que tenía «una extraña sensación» pese a su tercer puesto.

En el gran circo ya nadie lo duda. Red Bull es el coche que lleva la delantera. El monoplaza que mira a los rivales por el retrovisor. Vuela en las curvas sin despeñarse a lomos de su pulida aerodinámica. En el 2009 no necesitaba doble difusor para ser la única alternativa a Brawn GP. En el 2010 todavía no han incorporado el célebre conducto de aire desarrollado por McLaren y que le permitiría ganar velocidad en las rectas.

En los entrenamientos parece bastar con los trazos de Adrian Newey, ese genio capaz de atravesar el viento con sus diseños. El secreto parece estar en la parte trasera del monoplaza, más estrecha y con un centro de gravedad más bajo que la de los otros competidores. Y también en el sistema de suspensiones, un mecanismo que genera suspicacias en algunas escuderías.

En la lucha por las posiciones de la parrilla de Montmeló, Red Bull humilló a las escuderías más poderosas. Rozó el segundo de ventaja con respecto al McLaren de Lewis Hamilton y el Ferrari de Fernando Alonso, que ocuparon la segunda fila en la salida. Una diferencia quizás más propia para separar un gran constructor de un equipo más bien humilde. Y en esta temporada los equipos no juegan con diferentes cargas de combustible. Todos acuden vacíos a la calificación y cargados hasta los topes a la salida. Nadie puede esconderse detrás de los kilos de combustible.

Los frenos de Vettel

El último imprevisto, el problema de frenos sufrido ayer por Vettel. El alemán tuvo que visitar los boxes, pero no pudo resolverlo. Después, por radio le indicaron que redujera la velocidad, que la situación era crítica y que no había que arriesgar. El freno estaba un poco dañado y la escudería decidió que el piloto bajara el ritmo para poder cabar la carrera.

Pero Red Bull ya había mostrado síntomas de debilidad en carrera en otros grandes premios. En Bahréin, Vettel estaba en la primera posición cuando su coche comenzó a perder potencia y finalmente se quedó fuera del podio al caer hasta la cuarta posición. Una bujía fue la culpable, según la escudería austríaca. Aunque Ron Dennis sembró el rumor de que el equipo había calculado mal la carga de combustible y el piloto se había visto obligado a bajar las revoluciones de su motor para disminuir el consumo y poder finalizar la carrera.

En Australia Vettel se salió de la pista. Primero el equipo achacó la situación a los discos de freno, después a una tuerca defectuosa. Finalmente, Red Bull señaló que se había tratado de un problema en la transmisión.

El jefe del equipo Ferrari, recordó ayer que «Red Bull es el mejor coche, pero no hay que olvidar su fiabilidad». McLaren, cuyas mejoras parecen temer todos sus grandes rivales, lidera la clasificación del Mundial de constructores por delante de Ferrari. Red Bull ocupa la tercera posición. Un buen puesto. Pero quizás modesto para el vuelo de sus coches.