El mar devuelve todo lo que le sobra. A veces son restos de redes o desechos de barcos que pasan a pocas millas de la costa. Otras veces, dejan sorpresas como la que ayer se encontraron en la playa de Esmelle. Se trata de un bidón precintado de unos cincuenta litros de capacidad cuyo contenido es aún hoy una incógnita.
Tras detectarlo en la orilla, una patrulla de la Policía Local se acercó al arenal ferrolano para inspeccionar el náufrago, posiblemente procedente de algún barco. Lo único que se puede leer es una inscripción troquelada en el bidón, de plástico, con algunos códigos indescifrables y la referencia «USA», que indica una supuesta procedencia estadounidense.
La retirada se realizó con todas las cautelas a la planta de tratamiento de Rilo en Catabois, desde donde trasladaron el bidón a Sogarisa. Una vez allí, se abrirá el depósito y se analizará su contenido antes de decidir la manera de tratarlo.