Los patrulleros ensayan en la ría su respuesta ante un ataque terrorista

A. Vellón / M. Arroyo

FERROL

28 may 2009 . Actualizado a las 13:32 h.

Cinco buques del Mando de Acción Marítima de Ferrol, cuatro patrulleros y un remolcador, comenzaron ayer tres jornadas para ensayar su respuesta ante diferentes crisis y mejorar la operatividad entre unos navíos cuya misión es proteger intereses y espacios marítimos nacionales. Desde vigilancia pesquera hasta control de desembarco de inmigrantes, pasando por la ayuda a mercantes o tareas para impedir el tráfico de armas, por ejemplo. Así fue la primera mañana de actividad:

Tareas de protección

El patrullero Atalaya, centralizando las órdenes de toda la operación, zarpó del Arsenal sobre las 08.45 horas para encontrarse con el Bergantín, el Marola y el Mouro. El objetivo del primer ejercicio era proteger la salida de puerto del remolcador Mahón, que ejercía como unidad valiosa. Los servicios de inteligencia habían advertido de una supuesta amenaza terrorista cercana.

Embarcaciones rápidas

Y pasó. A las nueve de la mañana se tocó a zafarrancho de combate. En otras palabras, todos los patrulleros pasaron en cuestión de segundos a sus niveles máximos de operatividad. ¿Por qué? Una zódiac con supuestos terroristas -efectivos de la Unidad de Buceo ejercieron esta labor- salió de su escondrijo entre castillos. Poco después, de detrás del espigón del puerto exterior, hizo lo propio una segunda embarcación hostil. El ataque se produjo en una zona sensible, dado que ahí los patrulleros y el remolcador tienen que navegar por un área restringida, sin posibilidad de grandes maniobras. Mientras por radio se avisaba reiteradamente a los botes enemigos, tanto en el Atalaya como en el resto de patrulleros se desembarcaban sus propias embarcaciones rápidas. Al mismo tiempo, se disponían las armas a bordo: centinelas con fusiles de asalto cetme en proa y popa así como las dos ametralladoras Browning laterales. Los disparos intimidatorios, primero, y de neutralización, después -que en realidad eran señales de luz- resultaron efectivos y, finalmente, se sorteó a los terroristas saliendo ya fuera de la ría, lo que dio también mayor capacidad de maniobra.

Operatividad y comunicación

Tras finalizar el primer ejercicio, comenzó el segundo. Mientras los cuatro patrulleros y el remolcador llegaban a aguas de A Coruña, variando su disposición para adiestrarse en sus comunicaciones, ya se estaba preparando la nueva maniobra: un intercambio de pesos entre unidades sin parar de navegar. Víveres, armas, un radar... EL INTERCAMBIO

Diferentes labores

Ya sobre las 12.00 horas y a la altura de la torre de Hércules, el Mouro navegaba a la par del Atalaya para realizar ese intercambio. Algo aconsejó parar la actividad. Y se hizo. Luego, el Atalaya -el mayor de los cuatro patrulleros- se colocó tras el Mouro y el Marola. ¿Para qué? Para búsqueda y rescate en el caso de que durante las tareas cayese algún marino al agua y, de este modo, ocuparse de recogerlo mientras las otras unidades continúan con su labor. Finalmente, Atalaya y Marola se ubicaron a la par, con mismo rumbo y velocidad, para otro intercambio conectando ambos buques con un grueso cable lanzado a mano. La fuerza del viento hizo necesarios varios intentos. Al final se logró y, así, concluyó la primera fase de unas tareas que seguirán hasta el viernes.