La pontesa Josefa Pita murió en enero a la espera de algún tipo de ayuda de la Ley de Dependencia. Ahora su hija reclama que le paguen la atención que no recibió
10 feb 2009 . Actualizado a las 12:23 h.Josefa Pita Bouza era una «joya» y un auténtico ejemplo de superación para sus hijos. Hasta bien avanzados los ochenta, esta mujer, natural de As Somozas, se valía por sí misma a pesar de su sordera, vértigo crónico y de las numerosas dolencias diagnosticadas. A partir de ahí, la demencia senil se sumó al largo repertorio de patologías y hace unos años su vida se reducía de la cama al sillón y alternando la lucidez con momentos de desorientación. Fue entonces cuando sus hijos decidieron acogerse a las ayudas que ofrecía la Ley de Dependencia sin saber que su madre moriría sin llegar a utilizarlas. La valoración de su caso llegó en marzo del pasado año con el nivel máximo de dependencia: grado III, nivel 2. A partir de ahí, su familia pidió primero una percepción económica, después la ayuda a domicilio y, en los últimos meses, la ayuda por cuidado de familiar. Josefa Pita cayó y se rompió la cadera. Superó la primera operación, pero apenas unos días después de la segunda -el pasado 26 de enero, con 92 años- falleció. Durante este período, sus hijos se alternaban para cuidarla: Melania Sánchez Pita viajaba un día sí otro no desde As Pontes a As Somozas para atender a su madre. Cuando ella no estaba, lo hacía su hermano, que tiene una incapacidad laboral permanente por distintas afecciones. «Mi madre necesitaba atención constante las 24 horas», recuerda. Su sordera no facilitó precisamente las cosas y se comunicaban escribiéndole en una pizarra. Un particular homenaje En todo este tiempo, denuncia, no han sabido nada de las ayudas solicitadas. Melania y su madre incluso se empadronaron en As Pontes para ver si eso facilitaba las cosas y llegaba con mayor facilidad la ayuda a domicilio. Ni con esas. Ahora Melania Sánchez Pita se pregunta si le corresponde recibir de alguna manera la asistencia que no recibió su madre en vida. Y la pedirá en homenaje a ella, aseguró emocionada. «No sé si tengo derecho a recibir esos atrasos», reconoce, «pero desde luego lo voy a intentar», dice señalando el caso de José Miranda, el vecino de Arteixo que tras denunciar al presidente y al vicepresidente de la Xunta recibirá los atrasos de la prestación por dependencia para su madre desde junio del 2007. Por el momento, Melania Sánchez ya ha empezado a moverse. Pero tras ponerse en contacto con la delegación provincial de Vicepresidencia do Benestar e da Igualdade comenzaron los escollos. El primer requisito para cualquier tipo de reclamación pasa por presentar el PIA, un documento que recoge el Programa Individual de Atención y que Melania no tiene en su poder. «A nosotros no nos han mandado nada», denuncia, y por ello fija en A Coruña su próximo destino. En las oficinas autonómicas exigirá que revisen dónde se encuentra ese documento, que de existir, daría alas a su familia para seguir adelante. Por el momento, solo le queda el dolor y la frustración por la reciente pérdida. En homenaje a ella, asegura, «llegaré hasta donde pueda».