El Racing vuelve a decepcionar con un empate sin goles ante el Zamora

FERROL

El francés Lamatina creó las únicas ocasiones claras de peligro de los ferrolanos en este choque

27 oct 2008 . Actualizado a las 14:19 h.

El Racing sigue sumido en una pequeña crisis de juego y resultados, a la que Manolo Sánchez Murias, un técnico que pierde crédito jornada a jornada, no encuentra solución. Tras dos derrotas consecutivas fuera de casa, los jugadores racinguistas se habían confabulado, en una reunión en el vestuario con el presidente, para lograr frente al Zamora una victoria que supusiera un punto de inflexión, un antes y un después de la presente temporada.

El partido, disputado ayer en A Malata, acabó con empate a cero. Un punto que apenas supone un suave bálsamo para las graves heridas de un equipo ferrolano, que ya comienza a oler a fracaso, ya que los equipos de la zona alta de la tabla se escapan. Si se quiere ver la botella medio llena, un empate frente a un equipo de los de arriba puede venderse con un buen resultado. En la situación del Racing, los empates valen ahora para muy poco, son casi como perder.

Ejemplo de entrega por parte de todos los jugadores del Racing en el partido frente al Zamora, aunque faltó juego y orden. Gustavo Souto corrió en ataque una auténtica maratón aunque con poco sentido, le pitaron numerosas faltas por ir al choque de cualquier forma y además siempre estuvo muy solo. A Nano casi no se le vio en su banda, mientras que en el centro del campo Manolo Pérez buscó siempre la opción fácil y cómoda, el pase atrás, antes que tratar de jugar el balón, abrirlo a las bandas o buscar diagonales. El catalán hasta pecó de egoísmo en una de las mejores acciones de ataque del Racing, al disparar desde fuera del área, cuando le acompañaban en la acción tres compañeros.

Los ferrolanos crearon un par de buenas ocasiones, a trancas y barrancas, y poco más. Lamatina lo intentó desde fuera del área, aunque sin suerte. También el portugués Edgar Marcelino pudo ser objeto de un penalti pero el árbitro no lo estimó así.

El Zamora, hasta la jornada pasada colíder de la categoría, mostró los dientes en los veinte primeros minutos, con la velocidad de sus extremos y los desdoblamientos de sus laterales. También Berodia, su mediapunta, mostró buenas maneras. Sin embargo, cuando el Racing le sacó el balón no dejó de ser otro equipo ramplón más, por su conservadurismo, preocupado por defender y por buscar una contra que por arriesgar e ir a por el triunfo. Finalmente, también se conformaron con el empate a cero.

Los zamoranos tuvieron dos claras ocasiones de gol en todo el partido, un remate del lateral Manolo Cabezas, que salva Pedro Correia y un remate de Aritz, que envía a córner Sergio en una gran intervención.

El técnico racinguista presentó el once inicial esperado, teniendo en cuenta las bajas que había, aunque la gran novedad fue situar a Marcelino de mediapunta en lugar de Bochu.

En la segunda parte dio entrada al juvenil Juan Martínez, al igual que a Carlos y a Bochu, que jugó como extremo derecho, mientras que Nano acabó de mediapunta.

Incertidumbre

Manolo Sánchez Murias lo intenta, aunque el equipo no responde y sigue sin rendir a un nivel que le permita ganar. Hay un buen vestuario, el equipo está unido, sin embargo, en el terreno de juego las cosas no salen todo lo bien que sería deseable. Ahora ya hay que pensar en ganar el sábado al Lemona.