El plan de rehabilitación ya permitió ocupar 120 pisos vacíos en el centro

FERROL

La reurbanización de calles en A Magdalena está parada mientras el Concello determina los nuevos materiales

12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Está el barrio de A Magdalena de aniversario. Cumple estos días un año desde que la corporación aprobó por unanimidad su Plan Especial de Protección e Reforma Interior (Pepri), documento estratégico que regula todos los movimientos urbanísticos, tráfico y materiales a emplear en el corazón comercial de Ferrol.

Un año no da para mucho, sobre todo en el desarrollo de un plan complejo como el Pepri, pero ya comienzan a advertirse señales para el optimismo. De entrada, en los últimos cinco años, aun sin plan especial aprobado, 120 casas vacías en el barrio de A Magdalena se han rehabilitado y, consecuentemente, ocupado, porque es una de las exigencias de la ordenanza de rehabilitación: si se recupera una casa con fondos públicos no se puede dejar desocupada. En total, unos 300 nuevos habitantes en el barrio, según la estimación de la oficina municipal de rehabilitación. A esos 120 hay que sumar otras 166 viviendas que ya estaban ocupados y que se restauraron con fondos públicos.

Ha sucedido ello sin contar con el marco regulador oportuno, de manera que, ahora que se dispone de él, las perspectivas se antojan más halagüeñas. La aprobación del Pepri ha permitido aligerar, desde su entrada en vigor -oficialmente el 7 de noviembre del 2007- la tramitación de todas las licencias en el barrio de A Magdalena. Hasta disponer de esa herramienta urbanística, el Concello tenía que tramitar cualquier obra -desde el pintado de una fachada en un edificio protegido hasta una rehabilitación completa- ante la Dirección Xeral de Urbanismo, que tardaba entre dos y tres meses en dar el plácet.

Ahora esas competencias están en manos del Concello, que convoca una vez al mes una comisión de seguimiento del plan y aprueba entre 20 y 30 licencias mensualmente, con un 30% menos de tiempo de espera, aunque aún se tarda entre 8 y 10 meses de media por autorización. «Se va notando poco a poco», apunta el concelleiro de Urbanismo, el socialista Ángel Mato. Facilitan esas competencias que se puedan acometer actuaciones de urgencia como las que se han realizado en varios edificios del centro de la ciudad en riesgo de desplome, en virtud de un convenio suscrito en verano con el Colexio de Arquitectos.

Con todo, esa agilización es uno de los pocos aspectos tangibles que se han podido constatar tras 12 meses de aplicación del Pepri. «No hay que tener prisa en su desarrollo, se marcan ya unas pautas muy claras y, además, se ha logrado desactivar cualquier política especulativa porque están claras ya las alturas máximas de los edificios y todos los elementos que pueden tener», agrega el edil de Obras, Miguel Reimúndez, de IU.

Atendiendo a ese principio de prudencia, el Concello mantiene paralizada la reurbanización de nuevas calles en A Magdalena, lo que también conlleva que no haya avances en el plan de peatonalización de vías. La última calle levantada en el barrio fue la del Sol. El bipartito, como han avanzado Mato y Reimúndez, está aún meditando el cambio de material con el que proceder a las nuevas reformas. No convence el granito empleado en vías como Magdalena o María: se ha roto y ha habido que sustituir ya varias baldosas.